El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

HORAS EXTRAS

SEMANA DEL 24 DE JULIO AL 30 DE JULIO

SALARIO EMOCIONAL VALDRÍA MÁS QUE UN ALZA AL MÍNIMO

Por Arturo Rivero 

Mientras el sector empresarial y el Gobierno federal deciden dejar de protagonizar la escena de “Poncio Pilatos”, de lavarse las manos y no comprometerse a dar el paso para aumentar el poder adquisitivo del salario mínimo ante una inflación galopante, bien harían los capitanes de empresa, de la grande, mediana y pequeña, apostar por un salario emocional que compense los abusos e injusticias sociales que han sufrido los trabajadores por años. 

Millones de mexicanos le chambean durísimo; a cambio, reciben sueldos de miseria.

Es hora de compensar tantos agravios.

El salario emocional sería la suma de una serie de retribuciones no económicas que el empleado obtendría para incidir positivamente en su entorno laboral, personal, familiar y como consecuencia recuperar su capacidad productiva, que seguramente se ha esfumado ante el enojo que experimenta al sentirse abandonado.

Que tal la aplicación de un “Horario Flexible”. Que cumpla metas de trabajo sin importar que esté ocho horas en su centro de trabajo.

El Teletrabajo. Es una tendencia cada vez más utilizada en los países del primer mundo. Fijar objetivos muy claros a cumplir durante la semana, sin importar que se desarrolle la labor desde casa. El trabajador lo agradecerá infinitamente. Tiempo con sus hijos, con los suyos, eso tiene un gran valor.

Apoyos económicos para capacitación. La gran empresa podría destinar recursos para armar una serie de cursos colectivos que mejoren las competencias de sus empleados sin que a estos les cueste. Todos ganan. ¿Y la mediana o pequeña empresa? … Caray, un “cursito” sencillo de redes sociales o de manejo de paquetería básica de computación 2016 se valoraría muchísimo por esa fuerza laboral que no tiene ni para pagarse esas experiencias.

Días Libres. Que le cuesta al empresario darle el día a su trabajador cuando es su Onomástico. La verdad, nada. Ese gesto generaría lealtad, sentido de pertenencia.

Voluntariado. Un día al mes la mitad de la fuerza laboral podría salir de su centro laboral y todos juntos hacen actividades sociales, de apoyo a la comunidad. Además de sacudirse el estrés, se reforzaría la unidad y el trabajo en equipo. Una acción que siempre gusta.

Reconocimiento. Un gasto en una corbata promedio de 500 pesos o una mascada promedio de 700 pesos ¿no vale la pena para hacerle sentir a ese empleado o empleada que es importante dentro de la organización?... Claro que sí. También crea un lazo, cercanía, lealtad con la empresa. 

DE SALIDA AL CHECADOR

Esquemas hay para hacerle sentir al trabajador que no está solo cada vez que sale de su casa a ganarse el pan.

Este gesto, con gran sentido social por parte del patrón, transmitiría a su plantilla laboral que a pesar de la pesadumbre económica que vive, hay otras formas de pagar el trabajo cotidiano, el esfuerzo, el rendimiento, la entrega, el sacrificio, la confianza.

Viéndolo desde esa óptica, el salario emocional tiene hoy un valor infinito que los 10 pesos diarios que podrían subirle al salario mínimo.

Es hora de pagar la enorme deuda que los patrones tienen con sus empleados. Bienvenido un incremento al mínimo, pero es insuficiente.

El salario emocional no requiere de pactos políticos, ni de mesas de negociación, ni estudios macro y microeconómicos para lanzarlo. Demanda voluntad y algo todavía más profundo, sensibilidad. 

El salario emocional es la fórmula para que los patrones y empleados se encuentren, se reconcilien, se tomen de la mano y jalen parejo para bien de ambos y de nuestro maltrecho sector productivo que cada vez que se viene un temporal amenaza con naufragar. 

 

 

 

 

 

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