El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

HORAS EXTRAS

LOS TRABAJADORES SIEMPRE PIERDEN…

Por Arturo Rivero 

La discusión del aumento al salario mínimo se ha eternizado. “Que si hay condiciones”; “que si no las hay”; “que ahí viene el aumento”; “que los sectores ya se pusieron de acuerdo”; “que es cuestión de días, de horas”… Así andan desde hace meses, y no ha pasado nada. La mejora a los bolsillos no llegará y se cumplirá la regla no escrita: "Los trabajdores siempre pierden".

Con alevosía y ventaja están llevando este asunto a los tiempos tradicionales del incremento anual al salario mínimo en la segunda semana de diciembre. De esta manera se evita una doble alza y con ello, la mejora del poder de compra de los trabajadores que ya no saben ni cómo hacer frente al día-día.

El escenario se ha complicado ante la advertencia sistemática en su gira del adiós de Agustín Cartens, Gobernador del Banco de México, quien dice “sí” un alza al salario mínimo, pero con “mucha prudencia”,  de no ser así, señala, una cascada de incrementos de precios estaría en puerta… ¿Más todavía?.

¿Por qué siempre ligar un beneficio a un escenario trágico?... es pregunta. ¿En este modelo económico, un bienestar social debe terminar muy mal?...

La inflación actual se ubica por arriba del 6 por ciento. El bolsillo de tres cuartas partes de los ocupados está desfondado, no hay dinero que alcance.

Hablar de prudencia en aumento salarial de 10 a 15 pesos diarios para pasar el valor del mínimo de 80.04 a 95.04 pesos, 450 pesos adicionales mensuales,  refleja el trato hacia una base trabajadora que año con año “mendiga” un sueldo digno.

El trabajador siempre pierde…

La justificación de que las las variables económicas son el eje rector  del desarrollo de un país, del bienestar de un pueblo, pierde valor.

El paraíso terrenal prometido no se ve. Lo que sí se ve, es gente cada vez más desesperada por obtener a la buena o a la mala dinero. 

DE SALIDA AL CHECADOR

La muy posible cancelación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en las primeras semanas de enero de 2018 provocaría un impacto en el Producto Interno Bruto entre 2 y 2.5 por ciento.

En puerta, desempleo, más inflación, despidos, mínimas posibilidades de desarrollo en las familias, caos, producto de un estancamiento que parece inevitable, aunado a un proceso electoral por la Presidencia de la República que polarizará a una sociedad de por sí “harta” de tantas cosas.

En medio de la refriega, los trabajadores,  abandonados a su suerte, ahí en la calle de la vida sin mayor protección que su espíritu de sobrevivencia, cuidándose de no ser lastimados y abusados por los mismos de su clase, que a punta de violencia arrebatan lo que no es suyo.

El trabajador siempre pierde…

 

 

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