El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

HORAS EXTRAS

TRABAJADORES, VÍCTIMAS DE LA BATALLA ELECTORAL 

Por Arturo Rivero 

Los empresarios están por decir lo menos, jubilosos porque José Antonio Meade sea el candidato del PRI a la Presidecia de la República. 

Dicho de otra manera, lo ven como uno de los suyos. Y sí, Meade es de su estirpe. Imagen, pensamiento, visión, poses, convicciones, orígenes, tantas similitudes que hace que  los capitanes de empresa estén de fiesta. 

No así los trabajadores, quienes ven en Andrés Manuel López Obrador, a su Mesías después de ser vapuleados con tantos engaños y con una política laboral y económica que  los conduce a un laberinto sin salida, donde la sozobra y la angustia son la constante.

Algunos ven en Meade a un especie de Anticristo; autor de los gasolinazos; lo acusan de ser el operador de los paupérrimos incrementos a los salarios contractuales y salariales de este año que agoniza y de la tomada de pelo sobre el salario mínimo en su papel del "tesorero" (Secretario de Hacienda y Crédito Público). 

El escenario está listo: vendrá un vendabal de campaña negra y no tan negra sobre estas realidades para destruir la imagen de Meade y restar simpatizantes de la base trabajadora, de por sí muy poca, hacia un hombre que representa para el padre o madre de familia que sale muy temprano de su casa y regresa muy tarde, más de lo mismo. 

Mientras que Andrés Manuel, en la desesperación, representa para muchos integrantes del movimiento obrero el que los llevará a tierra prometida, capaz de perdonar a los capos de la droga y edificar un nuevo templo laboral en tres días, donde los salarios serán abundantes y como el mana, todos comerán hasta saciarse mañana, tarde y noche. 

Así es la lucha electoral. La exageración, la estridencia. 

Meade contra López Obrador, el bien contra el mal; el mal contra el bien; el progreso contra el abismo y el abismo contra el progreso; acusaciones mutuas, en una lucha sin cuartel que se dará en el campo laboral, una de las épicas batallas por la Presidencia de la República. 

Lo triste de todo esto es que la base trabajadora será "la carne de cañón". Sin miramientos le lloverán engaños, promesas voladas, e iniciativas sin fundamentos. 

Su tragedia, desesperación y angustia serán capitalizadas por uno y por otro. 

DE SALIDA AL CHECADOR 

Al final del combate, el tiradero y el desengaño de siempre en el mercado laboral mexicano.

Lo que se dijo, no se dijo; lo que se prometió no se prometió, lo que sería posible, resulta imposible.

La negación de siempre sobre aquellos que solamente sirven para el acarreo y llenar plazas con matracas y pancartas en tiempos de campaña bajo amenaza de despido si no se asiste, del líder sindical o del patrón. 

Los candidatos que entonces perjuraron que el reino de los cielos  se haría terrenal a su llegada a Los Pinos, no se cumplirá.

Después de la elección del primero de julio, muchos volverán a sentir, y quizá con mayor intensidad, el calor que proviene del infierno cotidiano en el que viven. 

 

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