El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

HORAS EXTRAS

LA REALIDAD QUE NOSOTROS SÍ ESTAMOS OBLIGADOS A VER EN 2018 

Por Arturo Rivero 

Antes que nada, mis mejores deseos para usted y su familia en este 2018. Salud y trabajo, dos condiciones fundamentales en la construcción de un bienestar en el seno del hogar. 

Seguramente, en el repique de las campañas que anunciaron la llegada del Año Nuevo brindó y comió las tradicionales 12 uvas, los 12 deseos o compromisos que buscamos cristalizar durante los proximos 12 meses. 

Si los tiene, busque cumplirlos, aunque cuando finaliza el año, al hacer un recuento, nos damos cuenta que quizá, si bien nos fue, alcanzamos dos o tres de esos deseos, los demás se quedaron en simples intenciones o fueron parte de un colorido acto que año con año protagonizamos cuando muere el año viejo y llega el nuevo. 

Como pocas veces, se nos presenta un Año Nuevo lleno de incertidumbre, de miedo, de peligros. No hay rumbo claro. De pronto, nuestro querido país está en altamar perdido, y abordo, millones de mexicanos con temor porque sentimos y vivimos un deterioro social preocupante, donde sus habitantes están enojados unos con otros; donde el que está enfrente se quiere fregar al que está al lado; y el que está al lado es capaz de cualquier cosa porque desde hace meses la impunidad se pasea galopante por las calles de este país. 

Sin embargo, el Presidente de la República en turno, perjura que vivimos en un Estado de Derecho. Esa es su lectura. 

Esa visión del México que no es, también la tiene en el campo laboral y de la salud. 

Habla de un pueblo que esta inundado de más de 3 millones de empleos que insiste en hacerlos pasar como nuevos, cuando no lo son; presume de ingresos dignos para los trabajadores cuando el 70 por ciento gana no más de 7 mil pesos al mes; grita a los cuatro vientos que los beneficios de la seguridad social llega a millones de mexicanos, ¿cuántos?, porque hay más de 27 millones que no tienen acceso a los servicios de salud básicos. 

Muy mal presagio que a un año de que deje el poder, a seis meses de una elección presidencial, ese sea el pulso que se tiene de la realidad del país, porque si es así, ya nos jodimos. 

¿Cómo sanar, si el responsable de hacer el diagnóstico de la enfermedad dice que no hay tal mal?

¿Cómo aspirar a un entorno social, laboral y económico más promisorio, si se grita que México es un país con gran presente y perspectiva de futuro? 

¿Cómo tener un mejor futuro si el Presidente está y ya no está y los candidatos a relevarlo han tomado como rehenes a los ciudadanos para hacer promesas infundadas, locas, con alta dosis electorera en este 2018?

Más que 12 deseos, mejor proteja lo que tiene, mucho o poco, cuídelo. Vienen tiempos díficiles. No gaste de más. Ahorre. Sí, es verdad, quizá su empleo actual no le gusta, pero es lo único seguro que tiene. 

DE SALIDA AL CHECADOR 

Los próximos seis meses serán intensos. Sismos políticos y económicos van a lastimar las endebles estructuras sociales. Los candidatos a la Presidencia de la República se van a dar con todo, y en una de esas, la tentación de recurrir a la violencia puede rondar las campañas políticas. 

En lo económico, el muy posible final del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, traerá fatales consecuencias en el mercado interno nacional. 

La inflación está por las nubes y los que saben, dicen que se pondrá peor. Hay quienes anticipan un nuevo gasolinazo en febrero. 

El tipo de cambio se empieza a salir de control. 

Como ve, las agendas están llenas. La de su bienestar, ni siquiera figura. Triste, pero así es. 

No quiero ser aguafiestas. Festejemos la llegada del 2018 pero seamos fríos: Más que 12 deseos, dos prioridades: cuide lo que tiene, si lo hace, atenderá la segunda: la protección de su familia. El nuevo año amanece nublado y hay claras señales de que una tormenta se avecina. Al tiempo. 

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