El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

HORAS EXTRAS

INSEGURIDAD GALOPANTE,  PRODUCTO DEL ABANDONO

Por Arturo Rivero

Dicen que no, pero el incremento de la inseguridad pública tiene que ver con una falta de oportunidades en el plano educativo y laboral, en un deterioro marcado en el salario,  en el encarecimiento de la vida misma que no todos pueden enfrentar.

El asalto callejero, al transporte, al automovilista, al cuentahabiente que va a un cajero automático no se justifica y mucho menos herir o matar por esta acción. Lamentablemente, cada vez es más común que el paisaje social se tiña de rojo, síntoma inequívoco de que el encono de cierto segmento de la población está fuera de control.

Hay una descomposición que no se quiere aceptar. Las estructuras que sostienen la sana convivencia están rotas y nadie hace nada.

Los que tienen poco, ahora tienen menos; los fregados, están más amolados; los que no lo estaban tanto, ahora sienten los estragos de no tener dinero suficiente para hacerle frente a sus necesidades.

Con 27 millones de trabajadores en la informalidad (precariedad laboral: bajos sueldos y sin accesos a servicios de salud) Y más del 70 por ciento de los empleos formales con salarios por debajo de los 7 mil pesos mensuales se han creado zonas minadas que ya explotan cotidianamente.

El crecimiento económico para 2018 será de 2.7 por ciento, en 2019 estará peor: 2.5 por ciento. Sin desarrollo en la economía, las familias se aprietan y viene el caos.

Si a esta realidad le sumamos que hay 53.5 millones de mexicanos en pobreza, y 9.4 millones en extrema pobreza que no ven la luz, la cosa empeora,   según datos del INEGI.

Por si fuera poco, los jóvenes que  buscan ser algo en la vida, son abandonados a su suerte.

Un ejemplo, de los 144 mil chavos que en promedio presentan su examen para ingreso a la UNAM cada año, 12 mil 400 son aceptados. Es decir, 132 mil quedan en la calle, a su suerte, desencantados y enojados. ¿En dónde terminan?

Tenemos una sociedad en decadencia.

En diciembre de 2013 la percepción de la inseguridad pública medida por el INEGI se ubicó en 68 por ciento, a marzo de 2018 se encuentra en 73 por ciento.

No hay día que no nos enteremos que un amigo, o el amigo de un amigo fue víctima de un asalto, o que en la esquina de la casa o avenida principal hubo un apuñalado o un asesinato porque se resistió al atraco.

DE SALIDA AL CHECADOR

Hay que saber diferenciar entre el crimen organizado y la delincuencia común.

El primero siempre ha existido, pero su negocio no es bajarle a usted su cartera o celular o auto. En el segundo caso sí, y es ahí donde se siente y se ve un mayor número de afiliados que ante la frustración extrema deciden irse contra  el que nada debe.

La inseguridad galopante que vivimos es producto del abandono social.

El paisaje se va a descomponer más. Tome sus precauciones por usted, por los suyos, por sus hijos.  

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