El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

HORAS EXTRAS

DOMINGO 20 AL 27 DE MAYO DE 2018 

SUBASTA SALARIAL ENTIERRA A MEADE

En un intento desesperado por jalar más votos a su causa, los cuatro principales candidatos a la Presidencia de la República armaron una subasta salarial en pleno segundo debate, un ejercicio que terminó por enterrar las aspiraciones de José Antonio Meade, candidato de la Coalición Todos por México.

¿Quién da más?  fue la pregunta de millones de trabajadores que se introdujo en ese horario estelar, sin que formalmente se hiciera por los moderadores y público presente, cuyo cuestionamiento encierra, para bien o para mal, el sentimiento de un mundo de agraviados por políticas económicas que no se han traducido en bienestar tangible para las familias mexicanas.

Jaime Rodríguez Calderón, "EL Bronco", candidato independiente juró aumentar el salario 300 por ciento y desaparecer el salario mínimo.

Andrés Manuel López Obrador, coalición Juntos Haremos Historia, propuso subir el salario mínimo al doble, es decir, a por lo menos 160 pesos diarios. ¿Se fue de boca?...

Ricardo Anaya, candidato de la coalición “Por México al Frente, se comprometió a aumentarlo a 100 pesos diarios en diciembre como una primera acción inmediata. ¿En serio?

José Antonio Meade, candidato de la Coalición Todos por México le dio la vuelta al asunto y aseveró que de lo que se trata es no de incrementar los salarios por decreto, más bien dijo, hay que atraer inversión para promover empleos. ¿Sensatez?

El incremento de los salarios es una medida urgente, pero no resuelve de fondo los problemas. Los cimientos de esta Nación tienen daños estructurales irreversibles y nadie dice cómo repararlos.

En el México actual, el salario determina el humor social. No hay más.

Nadie quiere explicaciones del por qué no una mejora inmediata a sus sueldos precarios, argumentos que en términos de desarrollo económico sí deberían interesar.

Es tanto el agravio y los años de carencias por los paupérrimos salarios que han prevalecido en el mercado laboral que la capacidad de escuchar se perdió.

Este escenario fortalece a López Obrador. Un maestro de la materialización del encono social en propuestas sin medir los peligros. Dice lo que un sin fin quiere oír; su enorme atractivo; ahí su fuerza.

Anaya alcanzó a entender, tarde, el valor del “populismo” en la realidad mexicana de hoy, aunque tanto lo critique.  

Obligado por su posición de segundo lugar en las encuestas, se montó en los salarios para brincar y acercarse a López Obrador. No es su estilo, pero en la “guerra y en el amor” todo se vale.

Meade se mantuvo en la suya hasta el final.

Habló como Secretario de Hacienda y Crédito Público y no como candidato en varios pasajes del segundo debate. Ahí su condena.

El funcionario brillante terminó aplastando al aspirante a la Presidencia. Su postura, quizá la más sensata sobre los salarios, enardece a todos aquellos que gritan sin cesar un mayor bienestar vía la mejora en el bolsillo.

DE SALIDA AL CHECADOR

Dos debates presidenciales han pasado.  El nivel de los candidatos es muy bajo. Ocurrencias por doquier. Ataques y mentadas de madre también. Chascarrillos fuera de lugar y bravuconadas de un lado y del otro. 

El país tiene un futuro incierto, gane quien gane. El armado de una subasta salarial en pleno debate refleja la falta de carisma, liderazgo, de argumentos de altura de quienes quieren gobernar a México los próximos seis años.

Mientras tanto, la lucha ya es de dos.

 

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