El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

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Columnas

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Lunes 31 de diciembre de 2018 

LA MUERTE DE DON EDMUNDO Y EL NUEVO SISTEMA DE SALUD

Por Arturo Rivero 

Son las 7:30 de la mañana del 24 de diciembre. En plena víspera de la Nochebuena Don Edmundo de 78 años sufre un infarto en su hogar. De inmediato, sus hijos lo llevan a un Hospital del ISSSTE en la zona de norte de la Ciudad de México.

Los médicos residentes, porque es con lo que operan todos los hospitales del ISSSTE y del IMSS en tiempos de vacaciones decembrinas sacan una placa. Estudiantes al fin,  detectan un problema en el corazón, pero no saben dar un diagnóstico preciso. Piden al anciano acudir con su médico familiar.

Los familiares lo trasladan a la clínica que les corresponde. La Doctora los recibe y al revisar la placa encuentra un daño en el corazón. Su primera interpretación fue: “Sufrió un infarto”. Pide a los hijos regresar de nuevo a urgencias del mismo Hospital. El suplició comienza.

Son las 15 horas del 24 de diciembre, lo reciben en urgencias, después de una hora de espera. Lo recuestan en un cubículo, ahí lo dejan. El señor de 78 años se queja de dolores intensos en el pecho. Nadie hace nada. Le dan unos analgésicos.

Son las 21 horas del 24 de diciembre, tres horas antes de la Nochebuena, deciden subirlo a piso.

Ya instalado, le suministran los primeros medicamentos para estabilizarlo sin saber a ciencia cierta qué tipo de problema cardiaco tiene. La razón, el Hospital no cuenta con especialista en cardiología por ser semana de vacaciones.

Pasan el 25, 26, 27, y 28 de diciembre,y nada, ningún cardiólogo se ha dignado a presentarse, ni siquiera vía interconsulta con otro nosocomio.

El estado de salud de Don Edmundo entra en crisis la tarde del 28 de diciembre. Fue entonces cuando un familiar busca un contacto sindical para ver si desde ahí pueden hacer el traslado urgente al Centro Médico Nacional 20 de Noviembre tras confesión de un médico residente de que allí no le harían nada porque no se tenía el equipo adecuado para hacerlo.

Las bases sindicales hacen su trabajo. La presión permite que director del Hospital en cuestión (se omite el nombre porque está en proceso una demanda por negligencia médica) revise el expediente. Lo hace. Concluye que Don Edmundo presenta una angina posinfarto.

Sin embargo, advierte a familiares que no esta en estado grave.

Son las 19 horas del 28 de diciembre, Don Edmundo presenta problemas respiratorios.

Es la mañana del sábado 29 de diciembre, ningún cardiólogo ha llegado aún. Las autoridades del Hospital dicen que la petición ya se hizo a Nivel Central pero no hay respuesta.

Son seis días sin diagnósticos, sin atención médica precisa; son seis días de absoluta indiferencia;  “así sucede cuando hay vacaciones decembrinas”, es la explicación.

Los hijos desesperados piden clemencia al director del nosocomio para girar el traslado inmediato al Centro Médico. Frente al escenario fuera de control, el galeno acepta y manda un correo para que liberen el traslado desde el lugar del destino.

Son las 16 horas del sábado. Don Edmundo entra en paro. Corren médicos resientes, chavas y chavos que ponen en práctica sus incipientes conocimientos en una emergencia en tiempo real. Después de 15 minutos de llanto familiar, logran regresarlo.

Todo es un caos. Son las 19 horas del sábado 29 de diciembre. El paciente empeora a máxima velocidad.

Viene lo increíble: los médicos piden a la familia ir a las farmacias o dónde sea, porque ellos ni siquiera sabían dónde, para encontrar “un equipo de infusión para bomba” porque el Hospital no lo tiene.

Don Edmundo da claras evidencias de agotamiento. No quiere irse desde aquella mañana del 24 de diciembre cuando sufrió el primer evento de infarto, pero aguantar seis días sin el tratamiento cardiológico que requiere, lo esta venciendo.

Un contacto sindical destraba el trámite administrativo para trasladarlo al Centro Médico 20 de Noviembre esa misma noche.

Son las 20:30 horas del sábado. El tiempo apremia. El riesgo es altísimo de llevarlo de un lado a otro ,pero no hay otra.

Un nuevo dilema: el Hospital no tiene un ambulancia de alta especialidad. Piden a la familia rentar una.

Son las 20:50 horas.Llamadas por aquí, llamadas por allá. Ahí está uno de los directivos del Hospital, los hijos, los médicos residentes…

Una de las hijas localiza una ambulancia con esas características. El costo del traslado 30,000 pesos. Lo que cueste, dicen. Por fin el traslado a un nosocomio de alta especialidad.

Pero, todavía con bocina en mano, y teniendo de frente a su padre encamado, vuelve entrar en paro., agoniza. Gritos, impotencia, dolor.

Don Edmundo ya no regresó. Se fue. Ya no alcanzó a llegar el cardiólogo tras 6 largos días de espera, que desfachatez. 

DE SALIDA AL CHECADOR 

¿Nuevo sistema de salud?... ¿Salud para todos sin nueva infraestructura, más médicos, más enfermeras, más especialistas?... ¿Acceso a servicios de salud para todos con lo mismo que se tiene hoy y que a todas luces resulta insuficiente? 

Antes de prometer hay que apuntalar las frágiles y viejas estructuras en las que están cimentados los institutos de salud de este país. De no hacerlo, cientos de miles de "Don Edmundos" morirán arrumbados en los Hospitales porque no hay con qué atenderlos, como ya sucede ahora. Este caso ejemplifica muchísimos más que no tienen voz para denunciar. 

Por humanidad, hagan bien las cosas y no manden a la gente al matadero como a Don Edmundo, que en paz descanse!!. 

 

 

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