El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

HORAS EXTRAS

¿FESTEJO EN TIJUANA?... LA DESGRACIA MERECE RESPETO

Por Arturo Rivero 

Estados Unidos no negocia, impone. No pregunta, decide. En ese tono convirtió, sí o sí a México en el “tercer país seguro” del mundo.

¿Qué es eso? La idea del “tercer país seguro” nace a raíz de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados que se firmó en Ginebra, Suiza, en 1951.

El concepto se resume de la siguiente manera: cuando una persona abandona su país para solicitar asilo en otro, este segundo país puede negarse a recibirlo y remitirlo a un tercero que considere que puede darle las mismas atenciones.

No basta con tener buena voluntad para ser considerado “tercer país seguro”. No. Hay condiciones mínimas que una nación debe cumplir para tener esa categoría. La principal es garantizar que los solicitantes de asilo no van a ser retornados a su país de origen y que se respetará el principio de la “no devolución”.

Implica también garantizar el derecho al empleo, a la salud, a la vivienda, a la educación

Sin preguntar, Estados Unidos convirtió a México en un “tercer país seguro” para no azotarlo con su despreció a través de la aplicación de aranceles en sus productos provocando una ruina en su economía y el despido de cientos de miles de trabajadores de sus centros de trabajo.

¿Qué festejamos hoy en Tijuana?

¿Qué a partir de ahora los migrantes de cualquier nación del mundo que sean detenidos en la frontera sur de Estados Unidos y soliciten asilo sean enviados sin más a México, mientras duré su trámite de requerimiento que puede durar hasta 8 años?

¿Qué millones de mexicanos seguirán en las penumbras, sin trabajo, sin servicios de salud, sin vivienda digna porque hay que cumplir el mandato estadounidense?

¿Qué festejamos?...

Es verdad, era esto o la catástrofe. 

La comitiva mexicana llegó derrotada a la mesa de negociación. 

La oportunidad que dio el Gobierno de EU fue elegir el tipo de derrota.

Una,  aniquilaba el presente y futuro inmediato de México; la segunda,  perder otra vez humillados, pero con la posibilidad de administrar, como siempre, las desgracias sin caídos de por medio.

El freno a los aranceles implicó diversos acuerdos, pero obligar a nuestro país a recibir a cientos de miles de migrantes y cobijarlos es de una maldad pavorosa.

DE SALIDA AL CHECADOR

¿Sabe usted cuántos migrantes solicitaron asilo a Estados Unidos en el periodo enero-mayo de este año?: 460,294, señalan datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.

La mayoría cruza y se entrega a la patrulla fronteriza para pedir asilo.

Cierto, no había para donde hacerse. En las circunstancias enfrentadas, se evitó un daño brutal, pero entonces, prudencia.

No hagamos fiesta donde no la hay.

No festejemos ser el patio trasero de Estados Unidos para la desdicha de millones de mexicanos que seguirán viviendo en la pobreza y la marginación.

No cantemos victoria cuando hoy el empleo se abaratará y escaseará más y los sistemas de salud entrarán en una ruta de autodestrucción irreversible todo por cumplir con la instrucción del Tío Sam.

La desgracia merece respeto y silencio.

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