El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

HORAS EXTRAS

MORIR EN LA ESPERA...

Por Arturo Rivero 

La historia de Jorge es la de miles de enfermos de gravedad que se registran todos los días en este país. 

Mientras él pudo hacerle frente a la primera parte de su emergencia, las mayorías llevan meses a la espera de ser atendidos; están en el desamparo, en el abandono, en el olvido, en el dolor, en la ruta quizá de la muerte segura al pedir auxilio a un rebasado sistema público de salud que no da para más,  y que si tienen suerte, cuando lleguen a las áreas de especialidad, para muchos  será demasiado tarde.

Jorge detectó un pequeño abultamiento en su pierna derecha, parte superior. Por no dejar, se sacó una radiografía. El diagnóstico del laboratorio fue posible cáncer. Se asustó.

De inmediato fue con un médico particular pues carece de acceso a la seguridad social.

En ese momento no hubo IMSS, ni al ISSSTE, ni a ningún otro lado, pues fue al Seguro Popular y no quisieron recibirlo. El argumento: están saturados y no saben qué pasará con este esquema de atención. Así a bocajarro se lo dijeron sin importar la angustia reflejada en su rostro.

En la consulta privada, en un Hospital particular, el médico le solicitó de inmediato una Resonancia Magnética. Unas horas más tarde la trágica confirmación: “Tienes un tumor de gran volumen. Urge te hagas un PET, Electrocardiograma, Placa de Tórax, Análisis Clínicos, Biopsia y en cuanto lo tengas, ve a un oncólogo”, le dijo.  

El mundo se le derrumbó a Jorge. Sin acceso a los sistemas públicos de salud  no le quedó otra que recurrir a los servicios médicos privados.  Desempolvó sus ahorros. Sus hermanos se solidarizaron. Sumaron como pudieron.

El PET, 42 mil pesos; Electrocardiograma, mil 500 pesos; Placa de Tórax mil 200 pesos; Biopsia con todo y honorarios médicos, 120 mil pesos; Análisis Clínicos 3 mil 200 pesos; 10 consultas a mil 500 pesos cada una.  Todo esto nada más para saber el tamaño de la tragedia.

Cuando se escucha cáncer, dice Jorge, es inevitable pensar en la muerte. Por eso su familia empujó con todo para saber si el cáncer no estaba regado en todo el cuerpo. El PET  y Biopsia, permitirían ponerle nombre y apellido al tumor y diseñar rutas de ataque.

Hace 30 días se lo diagnosticaron, 30 días después requiere sesiones de radiocirugía con un valor de 400 mil pesos, para pasar después a una cirugía mayor tasada en más de medio millón de pesos.

DE SALIDA AL CHECADOR

El tratamiento de Jorge está a la espera. La familia hace sumas y restas. Las cuentas no salen. El desafío los rebasa. Sin embargo, buscan salidas por aquí y por allá.

Y ¿qué pasa con todos aquellos que no tienen para atenderse en un hospital privado... que tienen IMSS, ISSSTE o Seguro Popular pero las filas para ser atendidos son interminables, además de que la red hospitalaria no cuenta con equipo suficiente para atender la brutal demanda? 

Y ¿qué decir de aquellos que no tienen acceso a la seguridad social, a los millones que tienen un empleo informal quedando condenados a no tener entrada a los servicios de salud? 

Uno de los subsecretarios de la Secretaría de Salud revela a Horas Extras que es triste que Jorge sabiendo la ruta a seguir no pueda transitarla por los altísimos costos que implica ese caminar.

Pero más trágico es, dice, que quienes padecen cáncer y solamente tienen acceso a los servicios públicos de salud tarden entre 6 y 10 meses para ser atendidos.

Muchos, lamenta, mueren en la espera. Y otros, cuando les toca el turno, es para decirles que ya no hay nada que hacer.

Y pregunta el subsecretario ¿Y qué pasa con los que no tienen para el hospital privado, ni acceso a los servicios públicos de salud y se enferman de gravedad?

Su respuesta es contundente y real: “Les espera un infierno terrenal”. 

El desquebrajado sistema de salud y mercado laboral mexicano manda al patíbulo a millones. 

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