El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

Pensión, salvación de todos

Podría parecer innecesario para algunos, o quizá absurdo para otros, pero al iniciar nuestra vida laboral generamos el pago de nuestras contribuciones, y con ello el futuro de nuestra separación. Sería entonces muy útil pensar en nuestro retiro desde el comienzo y con ello saber elegir la opción.
Las pensiones son más complejas de lo que se piensa, muy equivocados están aquellos que especulan simplemente que llegará mágicamente en el momento en que nos retiremos, y que lo único que debemos hacer es desearlo. Nada de eso.
Ahora bien, son variadas las formas y las posibilidades de cobrarlas, todo depende de cada caso.
Por ejemplo: ¿Sabía usted que si llegara a mudarse a otro país, es obligación del Estado hacerle llegar su pensión? ¿No lo sabía? Pues así es. Sin embargo, se tiene que organizar y solicitar a través de un papeleo, que según la institución, podría hacerlo más que tedioso.

El origen
Una pensión no es más que un seguro de separación o subsidio económico, una prestación del Gobierno para nuestro retiro, en relación con el seguro social o a la seguridad social, es un pago, temporal o de por vida, que recibe una persona cuando se encuentra en una situación, establecida por ley en cada país, que la hace acreedora de una cantidad económica, ya sea de los sistemas públicos de previsión nacionales o de entidades privadas.
En una forma simple de decirlo. Por lo regular, la base de trabajadores en activo es la que da sustento al pago de dichas pensiones (de los jubilados o incapacitados para seguir trabajando).

¿Cuáles son los requisitos para cobrarlos?
Para tener derecho a recibir la pensión, se exigen los siguientes requisitos:
En primer lugar, para solicitarlo, las personas deben cumplir con dos cosas: edad y aportaciones.
Haber cumplido una edad, que como máximo sea inferior en dos años a la edad legal de jubilación. Se han elevado los años de cotización necesarios para acceder al 100% del haber jubilatorio de 35 a 37 años. La reforma de las pensiones ha producido importantes cambios en el sistema de cálculo.
Pueden acceder a la jubilación las mujeres que hayan cumplido 60 años y los varones 65, y además, contar entre 30 a 35 años de aportes cotizados a la Seguridad Social.
En segundo lugar, la jubilación legal se ha retrasado a los 67 años.
Una vez otorgada la jubilación, los beneficiarios tienen derecho a cobrar las siguientes Asignaciones Familiares: cónyuge, cónyuge con discapacidad, hijo, hijo con discapacidad, y la ayuda escolar anual.
Esta el caso de una persona que con más de 65 años de edad, le faltan aportes ¿Cuáles son las posibilidades?. Bueno, por cada dos años excedentes, se computa uno de servicio.
Sin embargo, se han modificado las formas, los tiempos y los requisitos para el retiro, se ha buscado una mayor aportación a través de los sistemas financieros, mismos que han evolucionado, consiguiendo una ganancia tanto para el jubilado como para las distintas instituciones bancarias.

Concepto de pensión: pensiones contributivas y pensiones no contributivas
Se puede decir que en general la pensión se entiende como un seguro social frente a los riesgos laborales (desempleo, accidente de trabajo, enfermedad, seguro médico, invalidez, etcétera) o contra la vejez (jubilación) u otras circunstancias sobrevenidas por dependencia como la discapacidad, viudez, orfandad, la separación o divorcio y otras derivadas de la acción militar, a víctimas de atentados terroristas o por sentencias derivadas de errores privados (accidentes laborales, accidentes de tráfico, errores médicos, entre otros) o públicos (sentencias de prisión erróneas, dejación de controles públicos, accidentes) que también pueden generar pensiones.

Estas situaciones de protección social generan a título individual distintas pensiones:

Pensión contributiva: se ha pagado a lo largo de un tiempo, normalmente en la vida laboral (por el pensionista y/o la empresa) el derecho a recibir una pensión.
Pensión de jubilación
Pensión por desempleo (seguro de desempleo o subsidio de desempleo)
Pensión no contributiva: no se ha pagado por ese derecho directamente ya que se deriva del sistema de protección general o de las leyes establecidas.
Pensión de viudedad/viudez
Pensión de orfandad
Pensión al cónyuge
Pensión alimenticia

Las pensiones han sido, tradicionalmente, un pago a un empleado jubilado o inválido, o al cónyuge y descendientes de un empleado fallecido.
La pensión creada por el empleador a beneficio de un empleado se conoce como plan de jubilación o de pensión privado.
Los sindicatos y otras organizaciones también pueden ofrecer pensiones.
En los estados donde existe un nivel de Estado del bienestar mínimo, suele existir un sistema público de pensiones.


Antecedentes del cambio en las pensiones

Tenemos que remontarnos a enero de 2007, cuando el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) organizó el “Seminario de Perspectivas Económicas” en el que participó la Comisión Nacional de los Sistemas de Ahorro para el Retiro (CONSAR), en voz de su entonces titular el doctor Moisés Schwartz, quien realizó una presentación denominada “Retos del sexenio: pensiones”.

El texto, en su página 23 señala: “Los principales retos futuros del SAR son, entre otras cosas: Constituir el Sistema Nacional de Pensiones y con ello promover reformas pensionarias de los sistemas de beneficio definido, aprovechando la infraestructura del SAR para integrar los distintos sistemas pensionarios.
Para leer el documento completo acuda a la siguiente dirección:
http://www.consar.gob.mx/sala_prensa/pdf/presentaciones/retos_sexenio_pensiones.pdf

Aparecen los sistemas de ahorro para el retiro

Cabe señalar, que en los tres años siguientes se presentaron situaciones que pueden darnos una idea del avance en estos “retos”, que es una aproximación a lo que quisiéramos, pero aún lejos estamos de hacer una medición adecuada del desempeño de las autoridades en este tema previsional y en específico de la CONSAR.

Había que dar una mayor eficiencia del Sistema de Ahorro para el Retiro

El término eficiencia debiera llevarnos a una evaluación de costo-beneficio, y en esta relación los costos de las AFORES parecen muy claros, no así la cuantificación de los beneficios; es decir, los costos son medibles en términos de las comisiones y de la disgregación de los costos en que incurren las administradoras para operar; en cambio, los beneficios sólo se han limitado a la medición del rendimiento.
Para mayores informes sobre este tema acudir a la siguiente dirección: http://www.consar.gob.mx/ y también pueden consultar: http://www.afore.com.mx/

Lo que es importante mencionar es que aún no se revela al trabajador el verdadero beneficio buscado, y que también es de interés de la sociedad mexicana, que es asegurar una tasa de reemplazo digna al momento del retiro, ya que de otra manera se afectaría la vida en el retiro del trabajador con sus posibles implicaciones fiscales.

Ahora bien, atendiendo a la explicación que ofreció la CONSAR en ese inicio de 2007, el entendimiento de “eficiencia” se asoció a tres aspectos:


Economías de escala.
Debido al volumen de operaciones de los Sistemas de Ahorro para el Retiro, pareciera natural que se pudieran abatir costos por economía de escala, es decir, estamos hablando (para el 2012) de 45 millones de cuentas de trabajadores IMSS y como 3.5 millones de cuentas ISSSTE, con un volumen superior a los 17 millones de aportaciones bimestrales al IMSS y más de 3 millones de aportaciones bimestrales al ISSSTE, más todos los procesos relativos a registro, recaudación, traspasos, retiros y otros procesos asociados como los relativos a la vivienda (INFONAVIT Y FOVISSSTE).
Asimismo, debemos subrayar que el modelo operativo mexicano está organizado de una manera que busca generar esta eficiencia con la operación de una base de datos central, que comparado con el de otros países, da muestras de un potencial de ahorro y economía; sin embargo, esas potencialidades se ven minadas por la diversidad y complejidad de sistemas de pensiones que existen, o coexisten, hasta nuestros días.
En conclusión, la CONSAR aún está lejos de lograr una eficiencia operativa integrando procesos por economía de escala.

Mayor uso de Internet para las pensiones
Con la aplicación de la tecnología y las redes sociales, el nuevo modelo del ISSSTE ha tenido mucho éxito con la operación del sistema a través de Internet, desde el registro de trabajadores, el cálculo de sus aportaciones y el pago de las mismas, por lo que la red también facilitó su implementación y fácil uso por parte de los centros de pago que participan en el sistema.

En el periodo de análisis que cito (del 2007 a la fecha), el volumen de traspasos por Internet no alcanzó números relevantes, y ya se reemplazó la CLIP por la FIEL, lo cual es adecuado en el tema de interoperabilidad con otras instituciones públicas como el SAT, pero pareciera dejar de lado una hipótesis de incentivar un mercado sin agentes promotores, accediendo los trabajadores directamente el servicio de traspasos por la red.

Es indudable que hay mucho trecho por andar para aprovechar las ventajas del Internet y las tecnologías de información a efecto de hacer más eficiente el sistema de pensiones.

Sistema Nacional de Pensiones
La reforma del ISSSTE llegó en ese mismo 2007, y con ella un paso importante para la gestación del Sistema Nacional de Pensiones, pues por primera vez se establece la portabilidad de derechos para trabajadores que coticen al IMSS y al ISSSTE, dejando en claro que el mejor mecanismo para hacer viable esta “portabilidad” es la cuenta individual del trabajador.
Por supuesto que el nuevo modelo que establece la Ley del ISSSTE ha consumido la atención y recursos de la CONSAR para dejar poca cabida a la agenda pendiente con los sistemas estatales de pensiones, que tienen la complejidad de estar sustentados por normas locales.
Se debe reconocer los avances de la CONSAR, y puntualizar la exigencia para que impulse el proceso de formación de trabajadores, y finalmente creo que todos los que pagamos impuestos nos interesaría saber cómo van las proyecciones del costo fiscal de las pensiones para los próximos años.

Diferencias entre sistemas públicos y privados

La mayoría de los sistemas públicos de pensiones funcionan como un mecanismo de solidaridad intergeneracional. Las contribuciones de los trabajadores en activo de hoy pagan las pensiones de hoy. Los sistemas privados de capitalización administran los ahorros personales de cada trabajador y devuelven el fruto de sus inversiones al final de la vida laboral de éste. Mientras los primeros garantizan que el jubilado recibirá una pensión en función de su contribución al sistema, los segundos están al albur de la rentabilidad que sean capaces de conseguir los administradores de los fondos.

Las condiciones de las pensiones en el mundo

Como un ejemplo del panorama de pensiones de nuestro país tenemos que señalar que los sistemas privados de pensiones en los distintos países del mundo presentan varias características comunes que hacen posible su desarrollo y que todos los Gobiernos han implementado en sus legislaciones.

A través del análisis de 20 países que ha elaborado Inverco, asociación española de instituciones de inversión colectiva y fondos de pensiones (documento adjunto), hay tres características que son comunes a todos, o a casi todos ellos, y que posibilitan su desarrollo.

En primer lugar, la aplicación de incentivos fiscales en las aportaciones a sistemas privados de pensiones es un rasgo característico aplicado en todos los países.
Así, los Gobiernos aplican el denominado sistema EET, exentas las aportaciones con reducción en el impuesto sobre la renta-impuesto sobre sociedades, en este sentido quedan exentos los rendimientos generados por el fondo de pensiones durante toda la vida laboral del trabajador y sujeción a tributación de las prestaciones recibidas en el momento de la jubilación, que en todo caso los Gobiernos recuperan en el momento del pago de las prestaciones.
Con ello, incentivan la iliquidez de estos instrumentos finalistas. Este esquema EET, con pequeñas matizaciones, es el que se aplica en los todos países analizados y en todos los de la OCDE, según el estudio de Inverco.
En segundo lugar los límites de aportaciones. Si los planes son de aportación definida se establece una cuantía determinada (o una escala en función de la edad) y/o un límite porcentual en función de los ingresos anuales. En caso de planes de prestación definida, en lugar de limitar las aportaciones que realizan empresas y trabajadores, se limita el porcentaje de pensión en función del último salario.
Por último, la gestión privada. En todos los países los instrumentos de pensiones de capitalización son gestionados por entidades privadas, con la excepción de Suecia para la parte capitalizada del sistema público.

En América Latina
En numerosos países latinoamericanos las posiciones económicas del Fondo Monetario Internacional han promovido la implantación de fondos privados de pensiones que no sustituyen los sistemas públicos ya que solamente son perceptores aquellos ciudadanos que acceden o pueden acceder a un fondo privado.
Además, al estar sujetos a los movimientos de la bolsa, pueden obtenerse beneficios a largo plazo o importantes pérdidas que pueden enfrentar a millones de personas a la pobreza en la vejez además de que no se ha aumentado la cobertura de la seguridad social por lo que su implantación puede considerarse un fracaso.


Las pensiones, la salvación de todos

Anticipada o normal, la pensión representa un seguro temporal o para el resto de nuestras vidas (según sea el caso) y fundamentalmente es probable que sea en una etapa de nuestra vida en que el ser humano ya está cansado, posiblemente enfermo, discapacitado, sujeto a un proceso penal o con pocos ánimos de estar lidiando con burocracia ineficiente y descortés, por ello, el actuar con anticipación y hacer los trámites necesarios con oportunidad –si le es posible- nos puede llevar a que el resto de nuestros días sean cómodos o por lo menos sin tantos problemas.

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