El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

“Informalidad en Jóvenes”

“Informalidad Laboral en los Jóvenes”

México hoy tiene el enorme reto de disminuir la informalidad laboral, situación en la que se encuentran 29 millones de trabajadores del país, contra 22 millones que se encuentra en la formalidad. Cerca de un 60% de los trabajadores en México se desempeña en empleos informales.

Si bien, las afectaciones de la informalidad se presentan en todos los sectores de la actividad económica del país y también en distintos grupos de la población, son los jóvenes los más vulnerables.

Los principales afectados por el desempleo en México son los jóvenes. Las cifras oficiales muestran que la mayoría de quienes no encuentran trabajo son personas de entre 14 y 29 años de edad.

Se estima que solo 4 de cada 10 jóvenes en México logra acceder a un empleo formal.

Lo anterior es preocupante pues contribuye a generar desaliento y frustración entre quienes sienten que no encuentran las oportunidades que se merecen y cuando finalmente logran conseguir un empleo suele ser en la informalidad, con malas condiciones laborales, inestabilidad, bajos salarios, sin protección ni derechos.

Está comprobado que los jóvenes que se insertan en el mercado laboral en un empleo informal, permanecen en éste por un largo periodo. En México las transiciones laborales que tienen los trabajadores suponen una pérdida de salario o de beneficios.

El ingreso promedio de los trabajadores mexicanos que laboran en el sector formal es 38% superior al que reciben los trabajadores que se desempeñan en la economía informal, quienes además de ganan menos y carecen de seguridad social. En un empleo formal el ingreso promedio es de 3.6 salarios mínimos; mientras en la informalidad es de 2.24 veces el salario mínimo.

El gran desafío es hoy el de brindar a la fuerza laboral juvenil un lugar activo en el mercado de trabajo que reúna los atributos de un trabajo decente. Una estrategia efectiva para abordar el problema del empleo informal requiere considerar al menos tres ámbitos de intervención complementarios.-

1) La necesidad de generar empleos formales y de calidad: Hoy los empleos creados por la empresa son insuficientes para el gran número de jóvenes que día con día se agregan a la fuerza laboral.

2) Promover el empleo juvenil a través de políticas e instrumentos (programas, leyes, incentivos fiscales, etc.) que tengan como objetivo central el lograr la integración de este colectivo en trayectoria de trabajo decente.

3) Establecer estrategias desde la parte de Recursos Humanos, orientando a los jóvenes sobre los beneficios que trae un empleo formal, incluso pensando en el futuro, un esquema de pensiones y orientarlos, para dirigirlos en un empleo conforme a sus habilidades laborales.

Aunque el desempleo juvenil no es un fenómeno nuevo, si se continúa la tendencia actual de falta de políticas dirigidas específicamente a los jóvenes, es probable que siga deteriorando la participación y condiciones de trabajo de este grupo de la población económicamente activa.

La informalidad laboral en los jóvenes es un tema casi tan importante como el problema de la educación en los niños, porque las consecuencias y los problemas sociales, económicos y políticos que arrastra pueden ser muy graves. la OIT señala que la situación creciente del desempleo juvenil tiene implicaciones no sólo para los jóvenes afectados y sus familias, sino también para la sociedad y la economía de los países. La reducción de la informalidad será un componente esencial de los esfuerzos para reducir la desigualdad y la exclusión social.

En la actualidad, en México se presenta la oportunidad de avanzar en el campo señalado, tanto mediante la aplicación de un programa específico para la formalización del empleo, como con próximas reformas destinadas a mejorar la protección ante el desempleo juvenil.

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