El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

¿Cómo mejorar la productividad en la empresa?

¿Cómo mejorar la productividad en la empresa?

Por: Abraham Isaac Vergara Contreras * e

Isaac Calderón Parra **

Un problema recurrente en la empresa es la baja productividad de la fuerza laboral, de acuerdo a estudios elaborados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México se encuentra en el último lugar de sus miembros, hasta en un 60% por debajo del promedio de los países integrantes.

¿Qué se entiende por productividad? Es el tiempo que tarda la fuerza laboral en otorgar un servicio o elaborar un producto, este concepto adquiere mayor relevancia cuando se relaciona con la competitividad, ya que cuando se comparan los números de dos o más empresas que compiten en el mismo mercado, la productividad laboral adquiere un peso fundamental para el crecimiento o caída de la empresa.

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) ha indicado que si en México la fuerza laboral tuviera el mismo nivel de productividad que los mexicanos en Estados Unidos el producto interno bruto (PIB) del país pudiera crecer al doble del nivel actual, los mexicanos al otro lado de la frontera generaron al menos 25 billones de pesos, mientras que la fuerza laboral en México generó aproximadamente 14 billones de pesos, por año en el periodo más reciente.

Las reformas estructurales que ha impulsado el gobierno y la tendencia en el cambio de la edad de la población laboral debieran impulsar los niveles de productividad de los distintos sectores económicos del país, desafortunadamente los rezagos son contundentes, en agricultura la productividad es al menos ocho veces menor, en servicios siete veces y en manufactura cuatro veces, comparando la situación contra Estados Unidos.

El primer paso que los empresarios y trabajadores deben considerar para mejorar los niveles de productividad es identificar los factores externos e internos que afectan a la empresa.

Entre los externos destacan el repetitivo recorte del presupuesto al gasto del gobierno, que ha afectado la inversión en infraestructura, lo cual provoca que los tiempos de ejecución de las empresas se incrementen hasta el doble; también la asignación del gasto que se realiza sin precisar el destino, desfavorece la situación general de la productividad nacional.

La seguridad que existe en el país que de acuerdo el Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. (IMCO) indica que más del 60% de las muertes en el país se encuentran en personas menores de 40 años, lo que hace que el potencial de la generación de productividad se vea disminuida. En este factor también los costos asociados a la inseguridad perjudican el crecimiento de las empresas y por ende la productividad de las mismas, ya que se daña de manera significativa la calidad de vida de los trabajadores.

las mismas, ya que se daña de manera significativa la calidad de vida de los trabajadores.

Además, una cantidad importante de los reos son acusados por delitos menores, o simplemente inculpados sin haber cometido ninguna actividad ilícita; cuando un gran porcentaje podría encontrarse dentro la población económica activa.

Al interior de la empresa destacan tres factores, por un lado la incapacidad de generar valor que se refleje en los números de las empresas y por el otro la falta de comunicación y establecimiento de objetivos claros en cada área de la empresa.

El nivel educativo de los trabajadores afecta esta creación de valor, ya que muchos ocupan puestos por necesidad y no por ser los más aptos para desarrollar las labores y si a esto se le suma que los niveles de informalidad del país generan una pérdida de talento que ayudaría a las empresas a incrementar la productividad.

Por último la relación entre los distintos mandos de la empresa, lo que se conoce como relación del agente-principal, donde no se siguen las instrucciones precisas y perjudican los intereses y procesos de producción de la empresa.

Considerando el panorama general, ¿qué pueden hacer las empresas hacia su interior para mejorar la productividad? En primera instancia determinar el tipo y nivel de capital humano que se necesita contratar para poder cumplir con sus operaciones de la manera más eficiente posible, con esto se logra incrementar la productividad laboral, este proceso se encuentra estrechamente relacionado con los procedimientos de reclutamiento y selección “tradicional”, que se han vuelto predecibles, rutinarios y en algunos casos costosos. Este proceso contiene uno de los factores básicos que se debe considerar para el futuro desempeño de la empresa: el contrato psicológico.

El establecimiento del contrato psicológico debe ser individual y personal, su contexto se refiere al conjunto recíproco de expectativas y compromisos que se establecen alrededor de la relación laboral entre el principal (administración / altos mandos) y los trabajadores, con el cual se favorece un clima laboral estable que incremente los niveles de productividad y de competitividad al interior de la empresa.

Distintos estudiosos del tema, como Davis y Newstrom, mencionan que la relación entre las partes que laboran en una empresa debe incluir un componente psicológico y uno económico. Los trabajadores son la esencia de la empresa, por lo que el contrato psicológico que se establece debe contener sólidas características implícitas que motiven el desarrollo de sus competencias de la mejor manera y al mayor nivel posible.

El contrato psicológico debe plasmar tanto las expectativas en el desarrollo de sus labores como la contribución que las mismas generan en el crecimiento y generación de valor de la empresa, ya sea maximizando el flujo de efectivo, minimizando los costos, incrementando las utilidades, favoreciendo el nivel de rendimiento en el uso de recursos y capital y en el establecimiento de un clima laboral adecuado que cumpla son las necesidades personales, con todo este conjunto se beneficia de manera directa el ámbito social al interior y exterior de la empresa.

El especialista en Recursos Humanos, José Miguel Ucero, sostiene que este conjunto de expectativas no escritas “tienen una correspondencia directa con el grado de satisfacción de las relaciones y es clave en la continuidad de las mismas. Por ello, tiene efectos sobre la motivación personal, el nivel de compromiso, el clima laboral y la fuga de talento”; así, la reciprocidad entre un individuo (alto mando o trabajador) y la organización permite el equilibrio y crecimiento en la empresa.

La ruptura de este fino hilo llamado contrato psicológico llevará al trabajador a un sentimiento de frustración, por lo que no adoptará los objetivos de la empresa como propios, generando una falta de compromiso con el empleador que se reflejará directamente en los bajos niveles de productividad de la empresa y por obvias razones de la estructura empresarial del país.

*Académico de tiempo completo del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana. Administrador con especialidad en Finanzas por el ITAM. Maestro en Finanzas por el

Tec de Monterrey y Maestro en Banca y Finanzas por la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona, España. Actualmente estudiante del Doctorado en Finanzas en SMC, Suiza. Especialista en temas de administración, negocios, emprendimiento y finanzas. Asesor y Consultor Internacional de empresas y banca. Contacto: abraham.vergara@ibero.mx

** Estudiante destacado de Psicología en la Universidad Intercontinental. Emprendedor y estudioso de temas de relación laboral, organización y comportamiento de las empresas. Colaborador en investigaciones en el ámbito empresarial. Contacto: isaaccalderonparra@gmail.com.

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