El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Columnas

Alza salarial y sus pesados lastres

Hace dos semana hablábamos de la posibilidad de un incremento en el salario mínimo y muy a pesar de lo que creían los escépticos, el histórico incremento se dio con el aval del Consejo de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) y llegó a 80.04 pesos al día, faltando tan solo 9.35 para lo propuesto originalmente de los empresarios.

Tanto el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y su presidente Gustavo de Hoyos Walther, celebraron el hecho y lo calificaron como único en más de 40 años.

Particularmente, la Confederación Patronal se congratuló por la aprobación de la medida, que calificó como un “importante paso” para fortalecer el poder adquisitivo del salario de quienes menos ganan en la economía formal. Esto es destacable, sin embargo, habrá que ver que se respeten los acuerdos y no cause un efecto deficitario que tenga como consecuencia el desempleo y la inflación.

Asimismo, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) -organismo que rechazó originalmente la propuesta de la Coparmex- dijo, luego de que se diera a conocer el acuerdo, que la medida fue alcanzada gracias al diálogo responsable entre los sectores sociales: gobierno, trabajadores y empresarios, en unidad.

En días recientes el presidente del CCE, Juan Pablo Castañón, había llamado a todos los involucrados en la negociación a que prevaleciera la prudencia y la responsabilidad ante el entorno de debilidad económica que se vislumbra para el 2017.

Con buena intención de las partes involucradas, a partir del 1 de enero de 2017, el Salario Mínimo General se ubicará en los 80.04 pesos, compuesto por un aumento porcentual del 3.9 por ciento, sumado a un aumento nominal de 4 pesos.

Sin embargo, el panorama no es muy halagüeño para el nuevo salario, con una divisa débil que fluctúa según los escenarios políticos e internacionales, como se ha mostrado, una inflación que poco a poco se presiona a la alza, el populismo errático ganando adeptos, con una inminente regeneración del TLCAN que ya tiene detenido el flujo de inversiones hacia el país y un clima global adverso para los países emergentes, tendrá mucho que resistir el 9.58 por ciento de aumento que recibió.

Tenemos que estar conscientes de que los bajos ingresos (obviamente incluidos los salarios) no son causa del bajo crecimiento económico, sino un mero síntoma, un efecto de ello. Es quizá la pieza más pequeña de todo el engranaje. Por ello, la atención debe estar entonces en qué se necesita hacer para acelerar la economía, en mi opinión, considero que debe haber una apertura total de mercados para que el consumidor tenga el precio más competitivo posible, México tiene ya un par de sexenios con esta táctica, debe existir seguridad en el país para atraer a los inversionistas y un Estado de Derecho que haga valer los contratos, aquello que se pacte se cumpla.

Para bien o para mal, el sueldo que gana un empleado es el precio por su trabajo, la preparación tiene que ver, los estudios tienen que ver, las especializaciones tienen que ver. El trabajador ofrece y las empresas demandan. Sin una mayor demenda de trabajo por parte de los empleados (que sólo existirá si hay crecimiento económico), no será posible que los ingresos aumenten, así funciona.

Y para colmo tenemos casos como el del presidente de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), Basilio González Núñez, quien, como si fuera burla, percibe un sueldo por lo menos de 173 mil 436 pesos mensuales, 2 millones 081 mil 232 pesos al año, según información proporcionada por el INAI, lo que equivale a dos mil 474 salarios mínimos (2,474) y 19 veces más que un trabajador promedio asegurado, que percibe un salario de 306.41 pesos al día, es inaudito.

Estas cifras nos indican que un mexicano promedio tendría que trabajar 18.8 años seguidos, ahorrando todo su sueldo, para completar lo que gana el encargado de la política salarial en el país (sin contar las prestaciones), terrible ¿no es verdad?

También tiene el señor Basilio 25 años en el cargo, hecho que es antidemocrático por donde lo vean, y cuenta con casi 74 años de edad (que se cumplen el 28 de noviembre), es decir, González Núñez ya debería haberse jubilado ¿por qué no lo hace? Yo se lo explicaré.

Ponga atención, el señor Basilio se gasta más de 500 millones de pesos anuales en estudios (contratados con empresas dedicadas a este tipo de investigaciones) para estudiar el salario mínimo. Cualquiera que tenga medianamente acceso a este tipo de trámites, ya sea en el gobierno o en el sector privado, sabe que este tipo de empresas, con tal de conseguir con seguridad el contrato, conceden una parte de sus ganancias a aquel funcionario que los realiza, es decir “se mocha” con una lana ¿O no don Basilio?

Por otra parte, el Titular de la Conasami ha sido presidente de este organismo desde 1991 y se ha reelegido cinco veces, CINCO VECES, no puede ser, a designación del Consejo de Representantes de la misma, conformado por 22 consejeros: 11 del sector obrero y otros 11 del sector patronal. Llegó al cargo durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari.

Al escucharlo hablar se nota que el señor defiende a todos, menos a los trabajadores que reciben el salario mínimo. Pero eso sí, don Basilio hizo la advertencia “un nuevo incremento podría causar que las empresas (principalmente las pequeñas) no puedan con el sueldo de algunos de sus empleados y tendrán que despedir o ya no contratar a nuevos”.

Por si fuera poco, el director del Banco de México, Agustín Carstens, renunció a su cargo, aunque se hará efectiva hasta junio del próximo año, esta situación pone el ambiente más complicado y le diré porque, el encargado de este cargo tiene que ser un funcionario muy especial, debe conocer perfectamente el mercado bancario y su operatividad, debe saber cómo atemperar los momentos financieros difíciles y saber anteponerse a los desastres que nos puedan perjudicar, tiene que conocer los momentos exactos para inyectar capital en el mercado y así equilibrar la situación. Debe ser prácticamente un mago en las finanzas. De no ser así, podríamos hablar de que se acerca un huracán que arrasará con todo.

Como en muchos otros aspectos, los mexicanos y más los que menos tienen, están destinados a sufrirle todavía antes de poder respirar tranquilamente y tener un salario justo que les permita vivir con dignidad ¿o usted qué opina?

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