El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

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Lunes 16 de enero de 2017 

“A la gallina de los huevos de oro”  la “madrearon” sin piedad

Por Arturo Rivero 

“La gallina de los huevos de oro, se nos acabó”, dijo el Presidente Enrique Peña Nieto, sonriente el jueves pasado en la presentación del plan de prestaciones sociales para el blindaje de la economía familiar, en la Residencia Oficial de los Pinos.

Así se refirió para explicar que México dejó de ser un distinguido productor de petróleo.

¿Se acabó? Se secó?... No. A la gallina la agarraron del pescuezo, se la madrearon. La azotaron una y otra vez contra el piso. La desplumaron sin misericordia.

Lo peor: sabiendo que estaba moribunda, no cesaron los golpes. La pisotearon hasta cansarse, hasta que, expiró.

Ante la presión social por el incremento inesperado de las gasolinas y tantas explicaciones confusas y poco creíbles, se nos confesó la tragedia.

¿El drama es real? Sí. Claro que lo es. Apenas hace seis años se producían solamente en la plataforma de Cantarell 2 millones de barriles de petróleo diarios, ahora nada más 200 mil.  La riqueza petrolera que tanto orgullo patriótico generó por sexenios se esfumó.

Dicha riqueza no sirvió para  potencializar el progreso de este país, sirvió para que unos cuantos se sirvieran con la cuchara grande.

Las prebendas entregadas al propio sindicato de Petróleos Mexicanos ejemplifican el abuso y los excesos.

Primera perla de decenas que se pueden contar:

En la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo (CCT)  para el periodo 2015-2017 que se llevó a cabo en agosto de hace dos años, se duplicó el monto entregado a la dirigente sindical que lidera Carlos Romero Deschamps para “gastos diversos” y que fue de 380 millones de pesos.

En la revisión del CCT para el periodo 2013-2015 la cantidad otorgada por este concepto fue 192 millones 845 mil 719 pesos.

Una perla más: En noviembre de 2016, en plena crisis, Petróleos Mexicanos dio al gremio 56.3 millones de pesos para la organización de juegos deportivos para el personal sindicalizado durante ese mes.

También las ganancias petroleras sirvieron para resucitar a los muertos.

El Sindicato Mexicano de Electricistas fue prácticamente descabezado aquella noche del 10 de octubre de 2009 al desaparecer a  Luz y Fuerza del Centro, aprovechando el desarrolló de un partido de la Selección Mexicana de Futbol.

“Nos agarraron dormidos”, confesaron integrantes del gremio.

Siete años después, en 2016 el gobierno lo resucitó cumpliendo todas sus demandas económicas que se midieron en millones. ¿De dónde salieron los recursos?

Como estos ejemplos, hay muchos más.

La “gallina de los huevos de oro” sirvió para comprar conciencias, aliados, votos y todo lo que quiera, menos para poner las bases de un México más próspero para beneficio de los mexicanos.

La corrupción y la impunidad  aprovecharon la “madriza” a la que se sometieron a la “gallina” para llevarse también  “huevos de oro”.

Estamos en problemas.

Adiós al progreso. Adiós al desarrollo. Adiós a un mejor futuro.

¿Exageración?...

 Mire, aquí están indicadores que apuntan a que un amanecer mejor para todos se nos ha escapado de las manos:  

  • La gallina de los huevos de oro, se acabó, confesión presidencial.
  • Las perspectivas de crecimiento económico para este año no van más allá del 1.5 por ciento.
  • La cancelación masiva de proyectos de inversión de Estados Unidos a México por miles de millones de dólares, con las terribles consecuencias que eso traera. 
  • El cierre de empresas americanas que comienzan a guardar sus “cachivaches” para regresarse a su país ante las amenazas del diabólico Donald Trump, quien por cierto aún no asume el poder y ya puso a México de cabeza, terrible noticia.  
  • Dólar por las nubes, que destrosa todo a su paso. 
  • Aumentos de productos y servicios sin control que vuelve más pobre a los pobres y al que no lo es, lo convertirá en tal.
  • Gasolinazos en enero, febrero, marzo y abril, realidad que colocará a miles de familias al borde del abismo.

Y todo porque “a la gallina de los huevos de oro” se la “madrearon” sin piedad, no uno, sino varios gobiernos. 

 Ahora qué hacemos... quién responde.

 

 

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