El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Líderes

Lactancia materna vs trabajo

Lactancia materna vs trabajo

Las condiciones laborales que enfrentan las mexicanas, tanto del sector formal como informal, vuelven prácticamente imposible para las madres ejercer su derecho a la lactancia materna y con ello brindarles la nutrición adecuada a sus hijas e hijos durante los primeros meses de vida, e incluso prevenir enfermedades en ellas mismas. 

Ivonne Jasmín Álvarez Peña, médico adscrito al Departamento de Alojamiento Conjunto del Instituto Nacional de Perinatología (INPer), expuso la realidad laboral que enfrentan las mexicanas, que les impide amamantar a sus hijas o hijos –incluso cuando ellas conocen los beneficios de la lactancia– y repercute en el bajo porcentaje de recién nacidos alimentados con leche materna.

Datos de la Encuesta Nacional en Salud y Nutrición (Ensanut) dan cuenta que a nivel nacional el promedio de meses en los que se da leche materna es de 10.4 y no 24, como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A lo que se suma que mientras en 2006 el 22.3 por ciento de las y los recién nacidos se beneficiaban de la lactancia “exclusiva”, para 2012 el porcentaje bajó a 14.4 por ciento.

Según la OMS, la lactancia materna “exclusiva” es aquella que debe iniciar en la primera hora de vida del recién nacido, y con ella la o el lactante sólo debe recibir leche materna sin ningún otro alimento ni bebida, ni siquiera agua, además de que no se deben utilizar biberones.

Álvarez Peña reconoció que la caída en el porcentaje de mujeres que alimentan exclusivamente con leche materna a sus hijas e hijos durante los primeros seis meses de vida, está relacionado con la falta de información a las madres sobre los beneficios de la leche materna. 

También destacó que el descenso está ampliamente ligado con la falta de condiciones laborales que les permitan ejercer este derecho, pues hasta el momento y aunque se reformó la Ley Federal del Trabajo (LFT) para garantizar la licencia por maternidad, no hay una política laboral adecuada para las mujeres en el mercado de trabajo.

Recordó que de la población económicamente activa en México, el 43.5 por ciento son mujeres, y de ellas el 71 por ciento son madres, cifra a la que se debe agregar el gran número de trabajadoras en el sector informal y por tanto sin derechos laborales.

Ejemplificó con las profesionistas y mujeres empleadas en el mismo sector de salud y que tienen un contrato eventual, que en caso de estar embarazadas no les permite exigir una licencia por maternidad.

Para la experta, incluso la licencia por maternidad –garantizada en el artículo 170 de la LFT– no permite a las mujeres hacer compatible su rol productivo y laboral con el reproductivo.

Y es que no se brinda el tiempo requerido para atender a las y los recién nacidos y decidir quién cuidará de ellos cuando se incorporen a su trabajo, además de que no se consideran los casos especiales, como los nacimientos prematuros o los recién nacidos con malformaciones o enfermedades que requieren de cuidados especiales por más tiempo. 

Por lo que la investigadora propuso prolongar la licencia de maternidad para niñas y niños sanos a 18 semanas y extenderla de 24 a 26 semanas para las y los prematuros y con necesidades especiales.

De acuerdo con estudios del Inper, y retomados por la doctora, existen impedimentos al interior de los espacios de trabajo para que las madres ejerzan la lactancia, como por ejemplo que no se respete el tiempo de extracción de la leche, no haya un ambiente laboral adecuado entre compañeros que permita esta práctica, y no se cuente con espacios higiénicos para ello. 

A lo que se suma que muchas mujeres no pueden hacer uso de la hora permitida por la LFT para amamantar a sus hijas e hijos, pues sus trabajos están lejos de sus casas o tienen jornadas extensas a las que no se pueden oponer ante el temor de ser despedidas.

Como solución, Ivonne Jasmín Álvarez propuso la construcción de lactarios (espacios donde las madres pueden extraer su leche materna y conservarla para que luego su hija o hijo pueda ser alimentado) en empresas y áreas públicas, por ejemplo en centros comerciales que comúnmente son lugares cercanos a las oficinas o espacios de trabajo. 

La falta de políticas laborales adecuadas constituye una violación al derecho de las mujeres a ejercer su maternidad, así como del derecho de niñas y niños de ser protegidos y alimentados, concluyó.

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