El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Líderes

¿Por qué desaparecen las JCyA?

Por Arturo Rivero  

A la luz de la recién aprobada Reforma a la Justicia Laboral, la desaparición de las Juntas de Conciliación y Arbitraje hacia organismos del Poder Judicial, tuvo su razón de ser en el diseño de cambios estructurales y de andamiaje jurídico, necesarios para llegar a una instancia más apropiada, imparcial, objetiva y profesional.

En Entrevista para El Pulso Laboral, el Subsecretario del Trabajo, Rafael Adrián Avante Juárez, apuntó que como parte de los trabajos previos encontraron en la división de poderes una fórmula extraordinaria de establecer controles y contrapesos.

De los análisis, dijo, se llegó a varios cuestionamientos. Uno de ellos, fundamental: “a quién le toca intentar advenir a las partes, y a quién le toca aplicar la ley”.

En este contexto, dijo, se concluyó que el advenimiento lo podemos hacer con las herramientas del ejecutivo, la aplicación de la ley la tiene que hacer el poder judicial.

“Nuestros constituyentes no pensaron en las juntas como órganos jurisdiccionales; nuestros constituyentes habían visto en las juntas una alternativa más eficiente, ágil, informal para intentar advenir a las partes y solucionar el conflicto, y quizá por eso originalmente se concibió esto como un arbitraje”.

En un momento dado, las partes le podían encomendar a un tercero que los ayudará a resolver el conflicto sin caer en los formalismos, los excesos y la rigurosidad que se da en el marco de un Tribunal.

Sin embargo, explicó que al cabo de los años, no fue el Constituyente sino la Suprema Corte de Justicia la que terminó diciendo que si hay que darle naturaleza obligatoria y jurisdiccional a las Juntas.

Y explica: “fue una decisión judicial, una decisión de la Corte la que le dio naturaleza de Tribunales a las Juntas, no una decisión del Constituyente”.

El Subsecretario del Trabajo ejemplifica: “Tú puedes arreglar un conflicto, o buscar la manera de solucionarlo antes de entrar al pleito. Pero lo que hoy nuestro sistema exige es que para que te sientes a conciliar frente a la autoridad, tienes que iniciar el conflicto porque la posibilidad de sentarte a conciliar es con la demanda presentada”.

“Empero, con esta última, estás mostrando tus armas. Ya estás en la dinámica del pleito y claramente vemos demandas en las que las partes, -demandas y contestaciones- las partes visten ya su estrategia jurídica y ya no llegan en un escenario honesto, de conciliación y transparente, porque ya vienen viciadas por los propios elementos que forma parte de la Litis”.

Eso, subrayó, vicia seriamente la verdadera posibilidad de un arreglo adecuado.

Cuando hay un conflicto, las partes pueden negociar, hay intereses encontrados y se vale conciliar, dijo..

Pero agrega: “el arreglo de un conflicto se negocia, se puede negociar, pero cuando se trata de aplicar la ley un juez no negocia, un juez aplica la ley”.

Explicó que la función de la autoridad jurisdiccional es tomar conocimiento de las pruebas que las partes están aportando para desentrañar la verdad de los hechos, conocer la verdad y aplicarle norma a esa verdad.

“Si partimos de esa hipótesis, nunca vas a ver un juez negociando con las partes. Cómo debe aplicar la norma, porque sus parámetros los da la ley, el conflicto se negocia, la ley no se negocia”.

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