El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Mundo Laboral

Roba transporte 11 días laborales al mes

Por: Adriana Rodríguez

Millones de habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México pierden el equivalente a 5.5 o hasta 11 días de trabajo al mes, al destinar de dos a cuatro horas diarias a transportarse de sus casas a sus centros laborales, las cuales entre otras dificultades generan mucho cansancio y estrés.

Así lo concluye el libro “Los costos de la expansión urbana“.

Si se considera que una persona trabaja 176 horas al mes (resultado de multiplicar ocho horas de trabajo al día, de lunes a viernes, por 22 días laborados mensualmente) y destina 44 horas mensuales a transportarse (en el caso que dedique dos horas diarias a ello), resulta que su tiempo en traslados equivale a dejar de trabajar 5.5 días. Pero esta cifra se incrementa a 11 días, si al trabajador le toma cuatro horas transportarse a diario.

Económicamente –por tiempo no trabajado–, 44 horas en el transporte equivalen a 25 por ciento del salario mensual del trabajador, o 50 por ciento si pierde 88 horas en su traslado.

Otros costos directos e indirectos del crecimiento de la ZMVM que detectaron los investigadores en su proyecto, son del tipo ambiental y social. Entre los primeros, se encuentran la presión sobre los bosques aledaños y la fragmentación de sus ecosistemas, con la consecuente pérdida de los servicios ambientales que proveen, como la infiltración del agua y la transformación del bióxido de carbono en oxígeno.

En cuanto a los sociales, detectaron que en varios de los nuevos desarrollos habitacionales de la ZMVM que se han construido en la periferia, su distanciamiento o aislamiento de la mayoría de los asentamientos urbanos los hacen carecer de servicios de seguridad pública, situación que los torna vulnerables a que en su territorio algunas bandas criminales tengan casas de seguridad.

Propone el estudio para disminuir los costos de la expansión urbana castigar a los desarrolladores inmobiliarios que construyan en las zonas alejadas de la metrópoli.

“Entre más alejadas de los centros de trabajo estén las viviendas mayor será el castigo, vía impuestos, para el desarrollador que las edificó. Este impuesto compensatorio se calcularía con base en la cantidad de dinero que los inquilinos de sus inmuebles tendrán que destinar al transporte, y al resultar un costo para el constructor, se le incitaría a compactar”, indica.

Por otro lado, las personas que viven en esas ciudades dormitorio podrían recibir subsidios iguales a los costos de vivir a las afueras de la ciudad, es decir, que reciban el dinero equivalente al que erogan en transportarse de su casa al trabajo y de regreso.

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