El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Mercado Laboral

Mujeres, víctimas de la discriminación laboral

Por: Adriana Rodríguez

A pesar de la importancia de las mujeres para la economía del país, ellas enfrentan una situación azarosa. La condición de la mujer como madre en México es compleja por el número y tipo de variables que intervienen en ella.

De acuerdo con el INEGI, en México 42 por ciento de las madres laboran fuera del hogar.

Según la misma fuente, 72.4 por ciento de ellas son solteras, 17.5 por ciento de estudios y 28 por ciento se dedican al comercio, aunque también a las actividades artesanales, entre otras.

Graciela Saldaña Hernández, académica del Departamento de Estudios Empresariales, planteó que aunado a esto, el 97 por ciento de ellas regresan de su jornada laboral al trabajo doméstico y al cuidado de sus hijos y del marido.

“Estas cifras revelan pues que la situación para muchas de las mujeres con hijos es complicada. Si agregamos que el apoyo del Estado es casi inexistente, la situación se agrava, pues en un ambiente de inseguridad como el que se vive en nuestro país, no sólo preocupa la carencia de capacitación de las mujeres, sino también su propia vida y la de sus hijos”, aseguró.

En muchos estados de la República, dada la inseguridad y la violencia, muchas mujeres no saben si van a regresar a casa; al mismo tiempo, temen por la salud de sus hijos ya que es frecuente que afuera de las instituciones educativas se venda algún tipo de droga o se les ofrezcan empleos del tipo que ofrecía Gutiérrez de la Torre y su “equipo de trabajo”.

“Si el Estado ha abandonado su papel en relación con la atención de las mujeres en muchos ámbitos, las empresas ejercen comportamientos de discriminación y de presión. Por ejemplo, existen compañías que piden constancias de no embarazo para contratar a mujeres. En otros casos, definitivamente se evita la contratación de mujeres porque son susceptibles de solicitar permisos en caso de enfermedad de los hijos”, aseguró.

Se deben incrementar los empleos en cantidad y calidad, reducir el nivel de subocupación y de informalidad, crear programas y estrategias para mejorar la educación, la vivienda, la salud, la seguridad social, el medio ambiente, las condiciones sanitarias y disminuir la discriminación, fomentar la equidad y valorar el papel masculino en el ámbito doméstico, mismos que no tienen por qué duplicarse ni tener una visión de corto plazo.

Nosotros como individuos, también podemos tomar en nuestras manos este asunto en el que todos contribuimos un poco, profesores, economistas, financieros, cónyuges, etcétera. Nos hemos vuelto una sociedad irresponsable, necesitamos trabajar muy duro para revertir esta situación y retomar la parte de responsabilidad que hemos dejado para “otros”, sin siquiera saber quiénes son los “otros”.

 

 

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