El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Mercado Laboral

Estereotipos de género en el trabajo

Por: Redacción: Pulso Laboral

Mucho se ha hablado sobre el tema de género en organismos públicos y privados,  se han presentado cifras que señalan que, más que ser un asunto del pasado, sigue teniendo vigencia por el impacto social y económico en el mundo.

De acuerdo con cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2018 la participación de las mujeres en el trabajo es de 48.5%, 26.5 puntos porcentuales por debajo de la participación masculina. La brecha en países emergentes es de 30.5%, mientras que para los países desarrollados es de 15.6% y en el caso de países desarrollados 11.8%.

En México, las mujeres representan el 43.8% del personal ocupado en las actividades económicas  y generan el 18% del Producto Interno Bruto (PIB). A pesar de ello, persisten las brechas de género, sobre todo en el ámbito salarial, donde se estima una diferencia del 30% entre hombres y mujeres.

Todavía persiste una ideología patriarcal que confronta a las mujeres que trabajan fuera de casa. En un análisis sobre los “Estereotipos de género en el trabajo”, la norma cultural que pesa sobre la mujer hace que sean las propias mujeres quienes se resistan al progreso de otras que quieran acceder a espacios de poder.

Es decir, las mujeres que intentan ascender empleando actitudes socialmente consideradas como masculinas son vistas como “agresivas” o con una “falta de capacidad para ocupar esos espacios”.

Aunado a esto, existe una barrera común en las organizaciones denominada “techo de cristal”, el cual representa un “muro” compuesto, de políticas, procedimientos, estructuras, relaciones de poder y creencias en las organizaciones que dificulta el acceso de las mujeres a determinados puestos de trabajo.

La integración de la mujer en el trabajo como extensión de sus labores domésticas (como madre o esposa), genera adicionalmente la tendencia de la ocupación de la mujer en trabajos que representan roles considerados como “femeninos” (en sectores como educación, salud, soporte administrativo, y de servicios), y no en trabajos que representan roles “masculinos”, como en áreas de producción o construcción.

En 2018, de acuerdo con cifras del Foro Económico Mundial, la participación femenina se enfocó mayormente en los sectores de: Cuidado de la Salud (61%), Educación (59%) y en organizaciones no gubernamentales (57%), mientras que la menor representatividad se enfocó en Manufactura (23%), Energía/Minería (25%) y Software/Tecnologías de la Información (27%).

La competitividad y la búsqueda de la sustentabilidad en los negocios obligan a las organizaciones a ser agentes de cambio que impulsen proactivamente, a través de estrategias, programas y prácticas, la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres./ Forbes

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