El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Mercado Laboral

En 5 años creció la brecha salarial

Por: Redacción/ El Pulso Laboral

El actual gobierno de México que encabeza Andrés Manuel López Obrador hereda un panorama adverso en materia laboral: salarios de hambre, pocas prestaciones para la mayoría de la población trabajadora y sin acceso a instituciones de salud y/o con extensas jornadas de trabajo, así como miles de personas sin trabajo. 

Además, a más de cinco años de la reforma laboral, la población que recibe de 0 a 3 salarios mínimos aumentó a más de 3 millones 779 mil personas, un incremento del 66.2% al 68.3% respecto al total de la población ocupada, menciona el Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Económica de la UNAM. 

Sin embargo, la tendencia es contraria si se observa la población que gana más de tres salarios mínimos, en 2012 eran 11 millones 332 mil 356 personas, para 2017 se había reducido a 9 millones 125 mil 132 personas, es decir pasó del 23.2% al 17.3% respecto al total de ocupados/as. 

A más de cinco años de esa reforma, la precarización laboral continúa con su marcha implacablemente, si bien los niveles de desempleo han bajado -en parte gracias a cambios metodológicos- los niveles de ingreso continúan mostrando un empobrecimiento general para gran parte de la población ocupada, de igual manera la tendencia de trabajar más horas aumenta rápidamente. 

Los trabajadores mexicanos no sólo han visto disminuir su poder adquisitivo en 13.42% durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, ahora la tendencia es ver también disminuir su salario nominal. Mientras los salarios nominales disminuyen, las jornadas de trabajo continúan incrementándose. 

En el Reporte de Investigación del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM, titulado Los empleos que no necesitan las familias mexicanas: El presidente del empleo precario, menciona lo anterior, y destaca que mientras los salarios nominales disminuyen, las jornadas de trabajo continúan incrementándose. 

Al retomar la cifra de la población ocupaday separándola en dos segmentos de acuerdo con la duración de la jornada laboral, de 2012 a 2017 la población que trabaja menos de 35 horas, aunque disminuye proporcionalmente del25% al23.3%, aumenta en términos absolutos en más de 107 mil personas. 

En tanto, la población que trabaja 35 horas o más, aumentó en 3 millones 728 mil personas, creció del 72.6% al 74.1%, además, los trabajadores que laboran de 35 a 48 horas a la semana son el grupo que más aumenta de 2012 a 2017 en casi 3 millones de personas. 

Los investigadores de la Facultad de Economía, resaltan que lo anterior, habla de una generalización en la prolongación de la jornada laboral que es entendible si tan sólo para conseguir la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR) son ya necesarias 24 horas con 31 minutos, es decir, cada vez se tiene que trabajar más tiempo para adquirir -contradictoriamente- menos alimentos para poner en la mesa del hogar. 

El profesor David Lozano Tovar recordó que "a lo largo de cinco años, de la administración de Peña Nieto presumió que trabajó para generar las condiciones que permitan a los empresarios crear los empleos que requieren las familias mexicanas" [...] "El fortalecimiento del empleo inició en noviembre de 2012 con la reforma laboral, que sentó las bases de un mercado de trabajo más dinámico, flexible e incluyente". 

El reporte de investigación retomó el seguimiento sobre el comportamiento del empleo y desempleo en México: La tendencia de los ingresos y las jornadas de trabajo en los últimos cinco años, el desempleo, y las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo que trata de ocultar un precarizado mercado laboral mal pagado y con largas jornadas que no necesitan las familias mexicanas, pero sí los empresarios. 

El CAM resalta que tan sólo para conseguir la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR) es necesario laborar 24 horas con 31 minutos, es decir, cada vez se tiene que trabajar más tiempo para adquirir -contradictoriamente- menos alimentos para poner en la mesa del hogar (Ver el reporte 127 del CAM). 

Los expertos mencionan que la desocupación es medida por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en ésta se dice: "Para ser un desocupado abierto no basta entonces el presentar una situación (estar sin trabajo), sino además exige el tener un comportamiento (adoptar acciones de búsqueda). Esta precisión es clave porque con frecuencia se confunde la expresión ''personas sin trabajo'' con la de ''desocupados abiertos'', cuando en realidad esta última tiene una condición adicional que conceptualmente hace la diferencia: un individuo sin trabajo pero que no busca (o ha desistido de buscarlo) no forma parte de la desocupación abierta porque no se está comportando como un oferente de servicios laborales". 

Es decir, no mide el desempleo, sino la desocupación: "De ahí que la desocupación abierta no sea, ni pretenda ser, la magnitud que exprese cuánta gente necesita trabajar en un lugar y momento determinados o la medida de cuán grande es el déficit de oportunidades laborales: en realidad lo que la desocupación abierta indica es la magnitud de la población que se comporta como buscadora de trabajo (esto es, cuántos individuos apuestan a su inserción en un mercado laboral) ante un déficit dado oportunidades". 

Precisa que para medir la tasa de desocupación (no el desempleo) el INEGI utiliza el siguiente método: mide el número de personas desocupadas (Pd) por cada 100 personas económicamente activas, de forma que la Tasa de desocupación=(Pd/ PEA)*100, en donde la PEA es la Población Económicamente Activa, que cumple dos condiciones: 1) las personas de 15 años en adelante, y 2) que se divide en Población Ocupada (la que actualmente tiene un empleo) y Desocupada (no tiene empleo y buscó uno durante el último mes). 

En el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM, agregan los investigadores, "hemos seguido de cerca las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en materia de medición del desempleo, debido a que consideramos se aproxima mejor a la realidad en comparación con otras mediciones brindadas por el Gobierno cuyo objetivo es ocultar los niveles reales de desempleo en el país". 

Para medir la tasa de desocupación el INEGI no incluye a la Población Disponible, que es aquella que aunque quiere trabajar no tiene trabajo y no lo busca porque no cree encontrarlo o porque ya se cansó de buscarlo, misma que se encuentra contabilizada dentro de la Población No Económicamente Activa (PNEA). 

Esta última clasificación incluye también a la población no disponible (aquella población que no desea incorporarse al mercado laboral). 

Debido a que el INEGI no toma en cuenta la población disponible existe un enorme sesgo en la medición de la tasa de desocupación, ya que la diferencia entre la población desocupada y la población disponible se encuentra en el tiempo de búsqueda de un empleo. 

Asimismo, se cambió el Artículo 22. Bis resultando lo siguiente: "queda prohibido el trabajo de menores de quince años; no podrá utilizarse el trabajo de mayores de esta edad y menores de dieciocho años que no hayan terminado su educación básica obligatoria, salvo los casos que apruebe la autoridad laboral correspondiente en que a su juicio haya compatibilidad entre los estudios y el trabajo". 

Con el cambio en la edad mínima para trabajar el INEGI procedió a hacer cambios en la presentación de los datos de la ENOE únicamente toma en cuenta a la población de 15 años en adelante. 

Por lo que señala que "las recomendaciones internacionales en materia de encuestas de fuerza laboral emitidas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), establecen que los países deben procurar difundir los resultados de dichas encuestas para la población en edad de trabajar, preferentemente conforme se establece en las legislaciones nacionales. 

Hay empresas que burlan [a ley para evadir el pago de salarios dignos y prestaciones justas./La Prensa

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