El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Mercado Laboral

Mercado laboral ¡injusto!...

Por: Redacción/El Pulso Laboral

A pesar de que en la última década la mujer mexicana aumentó su participación en el mercado laboral, la verdad es que la desigualdad en materia de ingresos, posición en el trabajo y en la toma de decisiones se mantiene con respecto a los hombres. 

El estudio "Hombres y Mujeres 2015" elaborado por el Instituto Nacional de las Mujeres y el INEGI revela que el 7.1 por ciento de los hombres ocupados tienen un nivel de ingresos mayor a los cinco salarios mínimos al mes, es decir en promedio 10,950.00, mientras que en el caso de las mujeres la proporción es de 4.5 por ciento. 

Otro indicador de la inequidad que prevalece es que 40.9 por ciento de los varones ocupados y 55.8 por ciento de las mujeres ocupadas (10,640) reciben mensualmente ingresos que no rebasan los dos salarios mínimos, es decir no más de 4,380.00, de acuerdo con datos del año pasado.

En la última década, la tasa de participación económica de los hombres se redujo de 79.8 por ciento en el 2005, a 77.9 por ciento, mientras que la de las mujeres subió de 40.6 a 43.1 por ciento en igual lapso, con un incremento de 2.5 por ciento de la PEA femenina.

Esta mayor incorporación de la mujer en el mercado laboral se refleja en la población ocupada, que fue de 50.3 millones en el 2015, de la cual 62.2 por ciento está constituida por hombres y 37.8 por ciento por mujeres, cuando en el 2005 representaban 63.3 y 36.7 por ciento, respectivamente.

Por nivel de instrucción, destaca que las mujeres con mayor nivel de estudios representan una mayor proporción de la población ocupada, mientras que entre los hombres con menor instrucción (primaria incompleta y completa) es mayor el porcentaje de ocupados.

Así, 36.3 por ciento de mujeres ocupadas cuentan con nivel de escolaridad medio superior y superior, mientras que 31.5 por ciento de los hombres ocupados tienen este nivel de instrucción, en tanto que con el nivel de instrucción de primaria completa se sitúa 17.9 por ciento de las mujeres y 20.4 por ciento de los hombres.

La ocupación de la población también difiere según el sexo, pues las mujeres se desempeñan principalmente como comerciantes (25.4 por ciento de la población ocupada), en servicios personales (23.3 por ciento) y como trabajadoras industriales, artesanas y ayudantes (17.5 por ciento).

En cambio, los hombres se ocupan sobre todo como trabajadores industriales, artesanos y ayudantes (30.1 por ciento), trabajadores agropecuarios (19.1 por ciento) y comerciantes (13.3 por ciento).

Como funcionarios y directivos, la proporción es baja en ambos sexos, pero mucho menor entre las mujeres, con 1.6 por ciento, mientras que los hombres representan 1.9 por ciento.

De acuerdo con su posición en el trabajo, las diferencias entre la población masculina y femenina son considerables, ya que 67.2 por ciento de las mujeres ocupadas en el 2015 son subordinas y remuneradas, es decir, en su trabajo responden a una instancia superior y reciben un pago.

Además, 22.6 por ciento trabaja por su cuenta; 8 por ciento de ellas son trabajadoras sin pago, y sólo 2.2 por ciento son empleadoras, lo que significa que son propietarias de medios de producción y capital de trabajo.

La proporción de hombres ocupados en situación subordinada y remunerada es muy parecida a la de las mujeres (68.3 por ciento), 22.4 por ciento de los hombres son trabajadores por su cuenta, 5.4 por ciento empleadores y 3.9 por ciento trabajadores sin pago.

Esto muestra que la mayor desigualdad a favor de los hombres se presenta en la posición de empleadores, con 3.2 puntos más y, por el contrario, la proporción de mujeres supera a la de los hombres en 4.1 por ciento en la posición de trabajadores sin pago.

Por sector de actividad, las agropecuarios y de la construcción ocupan principalmente a hombres, con 12.1 y 7.6 por ciento de la población ocupada, mientras que la proporción de mujeres representa sólo 1.4 y 0.3 por ciento, respectivamente.

Para la industria manufacturera también es mayor la proporción de población masculina, pero no tan dispar como en las actividades agropecuarias y de la construcción, pues los hombres representan 10.2 por ciento y las mujeres 5.8 por ciento.

Por el contrario, en el comercio es superior el porcentaje de mujeres que laboran en esta actividad (9.7 por ciento) que el de los hombres (9.3 por ciento), mientras que en el sector servicios, la distribución por sexo es muy parecida, con 22 y 20.4 por ciento.

Sin embargo, la desigualdad entre hombres y mujeres se acentúa en la estructura de funcionarios con puestos de dirección en las diferentes instituciones y dependencias de la Administración Pública Federal, la cual está altamente masculinizada.

La mayor participación femenina se presenta en puestos de dirección de área, en las que 34 por ciento son mujeres contra 66 por ciento de los hombres, según los datos.

No obstante, en los demás puestos, la proporción de varones es más alta todavía, desde 73.1 por ciento en las direcciones generales adjuntas o titulares de la entidad, pasando por 77.8 por ciento en las secretarías de Estado, hasta 88.4 por ciento en las subsecretarías de Estado.

 

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