El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Mundo Laboral y RR.HH.

México es el cuarto país con más empleados en outsourcing

Por: El Economista

México es el cuarto país donde más personas trabajan vía subcontratación, según la Confederación Mundial de Empleadores (WEC, por sus siglas en inglés). Frente a la inminente segunda regulación de esta forma de empleo, Bettina Schaller, presidenta del organismo, advierte tres puntos a tomar en cuenta: la definición clara de los diferentes esquemas, el registro de empresas y el involucramiento de los sindicatos.

“Como sector, estamos absolutamente a favor de la regulación de empresas privadas de empleo”, señala en entrevista. Y totalmente en contra de las formas ilegales de outsourcing: “es inaceptable, no podemos permitir que ningún trabajador o trabajadora labore en situación precaria”. El “Reporte Económico 2021” de la confederación indica que antes de la pandemia de Covid-19 más de 61 millones de personas “fueron colocadas en el mercado laboral” por agencias en 40 países. El acceso al trabajo por agencias es una de las tres formas de subcontratación que la WEC toma en cuenta.

Estados Unidos es el país con mayor número de personas subcontratadas a través de ese esquema. En dicho país 16 millones de trabajadoras y trabajadores fueron contratados por agencias y no por las empresas en las prestaron sus servicios.

China es el segundo lugar, con 11.7 millones. El tercer lugar es Japón que, con casi 4.8 millones no está muy alejado de México, que ocupa el cuarto sitio con casi 4.7 millones de trabajadoras y trabajadores bajo el modelo de terciarización.

Según el informe, en 2019 la industria de servicios de empleo tuvo un valor 495,000 millones de euros a nivel global, 5% más que en 2018. Las diferentes formas de subcontratación aportaron más de 396,000 millones de euros, el 80% del total. Sin embargo, para el primer semestre de 2020, la covid-19 bajó 18% las ganancias de todo el sector.

La subcontratación, bajo formas justas, puede ser “clave para volver al mundo del trabajo” en esta crisis por la pandemia, opina Bettina Scheller. Es también una manera de que la población joven acceda a su primer empleo o que las mujeres que así lo necesitan logren un contrato flexible, agrega. En los países en los que funciona bien esta modalidad hay un marco legal claramente definido, dice. Este modelo tiene “dos o tres formas de contrato”, según el país del que se hable.///El Economista

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