El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Mercado Laboral

Relación laboral tóxica, ¿hasta dónde?

Por: Redacción/El Pulso Laboral

Lunes 27 de junio de 2016 

¿Por qué tolera un empleo que no le aporta nada a su vida profesional? Esta pregunta puede responderse por un salario, comodidad o el miedo al cambio. Convertirse en prisionero de su empleo depende en gran medida de sus prioridades: quizá esa empresa cubre una serie de necesidades que compensan otros aspectos de su vida, o tal vez es que le da miedo cambiar e irse.

La directora de la consultora Lee Hecht Harrison, opina que "si esa actividad que aborrece le ayuda a cubrir necesidades que considera más importantes que el propio trabajo, entonces puede encontrar una razón convincente para permanecer en ella".

El elemento económico sigue siendo uno de los principales cuando se habla de motivación, pero su impacto es a corto plazo, y pronto se interioriza o se olvida.

Las empresas deben trabajar con otros elementos cuyos efectos son a largo plazo. El salario, más que una motivación, es un básico, del mismo modo que el lugar de trabajo y los recursos para desempeñar una actividad excelente.

Tampoco el reconocimiento verbal basta. Si el dinero no motiva y la palmada en la espalda no funciona, queda la carrera profesional.

Pero gran parte de las organizaciones ya no son capaces de ofrecer las carreras que satisfacen a la gente. Muchas empresas lo explotan desde el punto de vista de la comunicación, pero no lo pueden llevar a cabo.

En todo caso, cuando ninguna de las dos partes (empresa y empleado) aportan demasiado a la relación laboral, se cree que la cuerda del desinterés se estira hasta que una de las partes ve que no vale la pena. Si no existe atención ni intención, aparece la apatía.

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