El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Mercado Laboral

Litigan jubilados de Pemex por pensiones

Por: Redacción//El Pulso Laboral

Lunes 24 de octubre de 2016

Los jubilados mejor pagados del País están molestos porque el monto de sus pensiones ya no aumentará al ritmo de siempre.

En los últimos dos meses, decenas de ex trabajadores de confianza de Pemex y sus filiales han promovido amparos para reclamar las nuevas reglas de incremento de sus jubilaciones, que, junto con las de Luz y Fuerza del Centro y el régimen de CFE, previo a 2008, son las más generosas a nivel nacional.

A partir de agosto de 2015, los aumentos para los jubilados de confianza de Pemex ya no son iguales a los que obtienen los trabajadores en activo, ya que ahora se calculan con base en la inflación.

En 2015, por ejemplo, el sindicato petrolero y Pemex acordaron un aumento de 3.99 por ciento al salario y 1.75 por ciento en prestaciones para 150 mil trabajadores activos, pero la inflación de ese año fue de sólo 2.13 por ciento.

Según los jubilados quejosos, este cambio, autorizado por la Dirección Corporativa de Administración de Pemex en el acuerdo DCAS-2572-2015, viola el Reglamento de los Trabajadores de Confianza que estaba vigente cuando obtuvieron la jubilación.

Además de jubilaciones que son superiores al salario que recibían al retirarse, en promedio, a los 55 años de edad, el reglamento contempla servicio médico para ellos y sus derechohabientes; 500 pesos quincenales para canasta básica; aguinaldo de 55 días de pensión y préstamos administrativos de 75 días de pensión.

Pemex no desglosa en sus reportes de pasivo laboral cuántos de sus alrededor de 90 mil jubilados eran de confianza, pero se estima que el 10 por ciento se retiró con dicho estatus y su ingreso promedio mensual va de 36 mil a 150 mil pesos.

Según la Auditoría Superior de la Federación (ASF), sólo en 2014 se jubilaron 3 mil 304 empleados de confianza mediante "acuerdos especiales" que les permiten retirarse sin cumplir todas las condiciones de edad o antigüedad.

Los amparos han tenido, hasta ahora, poco éxito. En la Ciudad de México, jueces federales en materia administrativa los han enviado a juzgados laborales o a las ciudades en las que radican los quejosos.

Fuente: Reforma

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