El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Recursos Humanos

Excusas para no ir a trabajar

Por: Adriana Rodríguez

Faltar a trabajar sin motivo es una práctica más común de lo que puede pensarse. La mayor parte de las excusas implican dolencias físicas inventadas.

Aunque ames tu trabajo, hay días en los que tienes alguna diligencia importante que hacer, tienes una reunión impostergable o, sencillamente, no tienes ganas de ir. Y es allí donde uno inventa alguna excusa para faltar, y se permite un día libre. Nos pasa a todos, aseguó Braulio Medina Espino, pricólogo de la UNAM.

"Yo creo que lo lógico sería pedir el día de las vacaciones, es decir, aclararle al jefe que uno tiene otras cosas que hacer y que tomará un día de su período vacacional. Esta, creo yo, es una manera bien honesta de pasar un día fuera de la oficina sin robar a la empresa", dijo.

Pero hay gente que se pasa de lista... y se la quiere "dar de viva", inventando excusas que los dispensen de pagar el día que están tomando. El problema es cuando abusan de su suerte, agotan las excusas normales y empiezan a inventar historias que ni el más ingenuo de los jefes podría creer.

Por ejemplo, un artículo de MinutoUno revela 15 excusas muy graciosas para faltar al trabajo, y en esa lista puedes encontrar cosas tan insólitas como "el perro se comió el ticket de Metro" o "tenía un ataque de hipo".

¿Qué es una excusa creíble? ¿Hasta dónde se puede decir "una mentira blanca?

Los especialistas indican que no está bien inventar excusas para faltar al trabajo, pero en caso de que se presente una urgencia y el jefe no sea comprensivo, siento que se puede recurrir a alguna.

"Pero creo que cualquier cosa que involucre la salud de los padres o los hijos es poco ética. También siento que es inaceptable inventar muertes en la familia", afirmó Blanca Medina, psicóloga ocupacional.

“Faltar al trabajo muchas veces se debe a que no es posible conciliar la vida privada, puede ser maternidad, paternidad, cuidado de familiares, problemas personales entre otros, con trabajo y los estándares que se nos exigen socialmente, suma de las largas jornadas, trayectos extensos donde lo privado y familiar tiene poca cabida”, añade.

Es que desde esa perspectiva, la falta de tiempo es la motivación principal para excusarse, inventar excusas y poder hacer lo que realmente se quiere o necesita hacer.

También puede ocurrir, dijo, que no tenemos ganas de levantarnos ni menos de salir a la calle, enfrentar el mundo. ¿Depresión, desgano o simplemente aburrido de la pega?

“Independiente de la causa, lo principal para lograr sentirnos bien y plenos con nosotros mismos, es conocernos. Suena obvio, pero no solemos parar ni escuchar a nuestro cuerpo, que siempre nos habla a través de sus manifestaciones, sean estas enfermedades, aflicciones, molestias, dolencias”, propone la terapeuta.

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