El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Recursos Humanos

¿Problemas con tus colaboradores? Usa un mapa de empatía

Por: / El Pulso Laboral

Marcos es líder de un proyecto muy importante en su empresa dedicada a la publicidad. Sin embargo, el trabajo con sus colaboradores se torna complicado por la relación entre ellos, lo que impide llegar a acuerdos favorables o demora la resolución. Como él, muchas personas enfrentan esta situación.

Trabajar en equipo es uno de los retos más comunes en las organizaciones que, si no se sabe cómo manejar, puede resultar perjudicial. Un estudio realizado por Randstad Workmonitor identifica que los mexicanos somos conscientes de lo importante que es trabajar en equipo, pero también se reconoce la necesidad de fomentarlo dentro de las organizaciones, ya que esto permitirá aumentar la productividad, bienestar y tener un ambiente laboral más saludable.

En este sentido, los empleados que logren tener buenas relaciones con sus compañeros no sólo tendrán mejores resultados, sino que serán más felices en la empresa, se sentirán más motivados y tendrán un mejor aporte. A su vez, su confianza de compartir ideas a proyectos será mucho mayor. Así lo considera 46% de trabajadores, de acuerdo con el estudio Relaciones en el Trabajo, de LinkedIn.

Éste es precisamente el objetivo de Marcos con sus colaboradores, lograr que tengan una buena relación entre ellos para que todos puedan crecer. Pero ¿cómo lograrlo? El mapa de empatía puede ser de utilidad. Si bien la empatía debe ser una cualidad básica de un buen líder, puede desarrollarse de mejor forma con ayuda de diferentes herramientas.

El mapa de empatía, creado por el diseñador de arte y creador de Xplane, Dave Gray, que permite entender mejor al cliente o público objetivo, conociendo su personalidad, entorno, visión del mundo, necesidades y deseos.

“Se trata de tener una más profunda comprensión del stakeholder (cliente, prospecto, partner) dentro de tu negocio”, resume Gray, quien explica su técnica en el libro Gamestorming.

Aunque la estrategia está pensada en las ventas, principalmente como lo utilizó para un proyecto de Caterpillar, puede adaptarse a otras áreas como el trabajo en equipo.

Los pilares

El mapa de empatía común para ventas tiene tres áreas: segmentar, que es crear grupos de clientes meta; humanizar, donde se conocen aspectos geográficos y sociales, y empatizar, ponerse en los zapatos del otro y hacerse preguntas.

Para el trabajo en equipo, es conveniente partir de la fase de empatizar, trazando un mapa con cuatro cuadrantes: lo que el cliente piensa y siente, lo que ve, lo que oye y lo que dice y hace. En el centro, debe ir un círculo, el del colaborador.

En el primer cuadrante, el líder en colaboración con su equipo debe plantearse algunas preguntas de sus colaboradores como qué los mueve, qué les preocupa, qué les importa realmente que no dicen y cuáles son sus expectativas.

Posteriormente, en lo que ve, las interrogantes son cuál es el entorno, quiénes son las personas clave de su entorno y qué problemas enfrentan.

Al evaluar lo que dicen y hacen, se trata de observar cómo se comportan habitualmente en público, con quién hablan, si influencian a otros y si hay diferencias entre lo que dicen y hacen.

Finalmente, en la parte de escucha, se debe ser atento sobre lo que escuchan en el entorno, los medios por los que lo hacen, y lo que dicen a sus amigos y familia, sus principales influenciadores

Debajo del esquema, deben ir dos columnas pains, los obstáculos comunes para llegar a las metas. En este apartado deben incluirse qué los frustra, miedos que tengan, las preocupaciones y qué consideran que les impide lograr su objetivo.

Asimismo, se incluyen las motivaciones, lo que de verdad quieren conseguir, qué es el éxito y cómo lo alcanzarán.

Esta herramienta, además de ayudar a crear mejores estrategias de trabajo entre los colaboradores, permitirá al líder tener un mejor acercamiento con ellos, conocer sus inquietudes e intereses, y las situaciones que puedan estar afectando o que incluso puedan motivarlos a dejar su empleo. /El Economista