El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Recursos Humanos

¿Compañero o enemigo?

Por: Claudia Cervantes

Muchas personas alrededor del mundo pasan gran parte del día en las oficinas al lado de individuos ajenos al entorno familiar: los compañeros, quienes, con el tiempo, se convierten en parte fundamental de la vida. 

Lo ideal sería que se creara una relación de amistad y solidaridad donde todos se apoyaran y formaran un equipo de trabajo capaz de lograr los objetivos de la empresa. 

Sin embargo, en ocasiones, esto no sucede y es entonces cuando la oficina se convierte en un verdadero campo de batalla donde los contrincantes se atacan con armas sutiles y con sonrisas que ocultan el rencor y el deseo de aniquilación.

Los enemigos tienen diferentes características y pueden estar infiltrados en cualquier parte del organigrama.   De esta batalla,  no se escapa ni los recién contratados, ya que pudiera existir algún compañero que, por ejemplo, ya le tenga envidia por su juventud o su preparación académica.

En estos casos, lo más importante consiste en saber reconocer al enemigo, e identificar sus estrategias para poder combatirlo. Pero antes de lanzarse al ataque, es importante preguntarse si en realidad se está trabajando con el enemigo o si sólo existe en la imaginación.

Esto se debe a que no se puede llegar a una oficina y clasificar inmediatamente como enemigos a todos los compañeros de trabajos sin conocerlos. Para evitar juzgar injustamente, hay que analizar varios factores como los siguientes: Si se está tomando como ataque personal un gesto, comentario o crítica que no estaba dirigido específicamente a alguien en particular.

Si la agresión directa se debe a algún acontecimiento que pueda justificar la actitud de esa per­sona. 

Si la persona que está agrediendo es alguien que acostumbre tratar mal a todo el mundo y no tiene el propósito de destruir el desarrollo profesional de alguna persona. 

Si después de este análisis, se llega a la conclusión que el compañero de trabajo no tiene buenas intenciones para con nosotros, habría que definir sus características, técnicas de acción y objetivos para poder contrarrestar sus ataques de forma positiva. Existen varios tipos de enemigo en una oficina que se clasifican en:

Aquellos quienes manifiestan su agresividad con ataques directos (gritos, insultan y hasta escenas bochornosas en público).  En este caso, lo mejor es mantener la calma  y responder en un tono de dignidad y donde se marca los límites profesionales.   De esta forma se hace ver que el que tiene un verdadero problema es aquel que manifiesta su agresividad (ya que no la sabe controlar) y no usted.

El hipócrita .Puede estar sonriendo, pero, por atrás, puede hablar mal de uno y mediante el chisme y comentarios mordaces hacernos un gran daño en cuanto a nuestra imagen.  En este caso, se debe enfrentar directamente, sin perder la sonrisa (utilizando la misma técnica de él) al hipócrita, quien se sentirá mal al ser desenmascarado, ya que lo que menos desea es ser descubierto. 

también te puede interesar