El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Recursos Humanos

Administración empresarial del tiempo

Por: Adriana Rodríguez

El tiempo es oro, literalmente si las organizaciones no administran su tiempo, pueden perder dinero.

Sin importar la cantidad de capital financiero que respalde a la empresa, el tiempo es un recurso inelástico que debe aprovecharse al máximo bajo cualquier circunstancia que se enfrente.

Una de las soluciones propuestas por las tecnologías se enfoca en implementar sistemas informáticos que automaticen los procesos administrativos de las empresas, para que a éstas les sea más sencillo aminorar el tiempo utilizado en procesos de captura y puedan aprovecharlo en el análisis del negocio y otras actividades necesarias para una correcta planeación.

A pesar de esto, el estrés en los procesos causado por el crecimiento o la demanda, hacen que esta propensión no tarde mucho en pasar de lujo a necesidad, por lo que aún con los grandes ahorros de tiempo que cualquier software pudiera dar, el correcto uso del tiempo aún representa un logro por alcanzar.

Hacer más en menos tiempo puede ser una premisa riesgosa si se pretende aumentar la productividad del negocio, ya que la probabilidad de errores y la disminución de la calidad en los resultados son solo algunas de las consecuencias que por lo general se presentan y generan inseguridad e incertidumbre que no siempre vale la pena pasar.

Antes de acortar un proceso o implementar estrategias que permitan hacer varias cosas a la vez, hay que considerar que esto representa un arma de doble filo, en la que por un lado se puede producir más, pero por otra parte se corren diversos riesgos. Para evitar esto y acertar en la administración del tiempo es necesario un análisis más profundo de la situación.

Los principios generales que rigen la administración del tiempo son sencillos. Solo hay que resolver lo importante e ignorar aquello que no lo es; los asuntos urgentes son tan solo cuestiones importantes a las que no se prestó atención cuando surgieron.

Cualquier avance real en la administración del tiempo requiere de un plan, el cual deberá ponerse por escrito para poder ser revisado y actualizado regularmente. Este es el principio práctico fundamental para lograr una óptima gestión de su tiempo.

Unos objetivos claros son siempre decisivos y cualquier vaguedad puede afectar negativamente al trabajo global de una persona, en particular a la administración del tiempo, y a veces de manera subrepticia. Gran parte de lo que se necesita para administrar el tiempo de modo eficiente tiene que ver con la resolución de conflictos y con las decisiones respecto a qué hacer primero

“Trabajar el plan” supone algo más que simplemente elaborar una lista de tareas por hacer. Un posible sistema sería el siguiente: haga una lista de actividades pero de forma sucinta, para evitar que se desborde y pierda su utilidad; calcule cuánto tiempo tardará en dar concreción a cada tema del modo más preciso posible; resérvese un margen para contingencias, pues todo asunto acaba siempre por llevar más tiempo del que se supone; decida las prioridades.

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