El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Seguridad Social y Salud

¡Aguas! con el Síndrome de Cuello de Texto

Por: Redacción/El Pulso Laboral

El uso excesivo de dispositivos móviles representa un grave problema de salud para los jóvenes, pues la adicción a ellos y una mala postura corporal pueden conducir a padecer el llamado Síndrome de Cuello de Texto.

La directora de la Sociedad Mexicana de Shiatsu y Medicina Tradicional Oriental, Yuriko Takiguchi Velázquez, explica que este término es relativamente nuevo y desde hace cinco o seis años atrajo la atención de los médicos, quienes empezaron a hablar de un fenómeno asociado a las nuevas tecnologías.

Comentó que si bien los malestares son frecuentes en la población productiva, el problema está presente cada vez más entre los jóvenes, porque son quienes pasan hasta 12 horas frente a los dispositivos electrónicos -computadoras, teléfonos celulares y tabletas-.

La especialista dijo que el uso prolongado obliga a mantener la cabeza inclinada o en una mala posición y, en consecuencia, llega a ocasionar dolor de cabeza, nunca, cuello y hombros porque el cuello pierde su curvatura y después provoca diversas contracturas musculares.

Empero, apuntó, las afectaciones van más allá y las personas pueden presentar cefalea, vértigo y migraña, una condición de salud que lleva a ser intolerante a la luz y los sonidos.

Es posible que el problema avance de manera gradual en diferentes zonas del cuerpo, al grado de generar un desajuste en la columna cervical y producir un dolor en toda la espalda que llega a extenderse hasta las piernas y los pies porque oprime el nervio ciático.

Incluso, cuando el dolor es crónico alrededor del cuello, afecta las extremidades superiores y orilla a padecer el Síndrome del Túnel Carpiano que se manifiesta con dolor, entumecimiento, hormigueo en las manos e insensibilidad en los dedos.

De esta forma el Síndrome de Cuello de Texto termina pasando la factura tras permanecer largos periodos en el teléfono móvil y/o dispositivos portátiles en posiciones que no son “naturales” para el cuerpo y afectan la salud y calidad de vida de millones de usuarios de todas las edades.

“Cuando una persona está por entrar al quirófano es porque lleva al menos 10 años con una contractura muscular y, en ese tiempo, el cuerpo deforma de manera paulatina todas sus cadenas musculares”, puntualizó.

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