El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Seguridad Social y Salud

Vencen cáncer, pero no estigma y discriminación

Por: Redacción/ El Pulso Laboral

En la infancia lucharon contra el cáncer: se sometieron a tratamientos agresivos que les permitieron sobrevivir, convertirse en adolescentes o en adultos jóvenes que a pesar de preparase, de contar con estudios técnicos y universitarios, ahora enfrentan discriminación social y, sobretodo, laboral. 

"Llegamos para aplicar en un puesto, pero al ver nuestros antecedentes los empleadores comienzan a rechazarnos bajo el argumento de que saldríamos muy caros para la empresa si nos enfermamos. No escuchan aún cuando les demostramos que, como en mi caso, llevo 23 años de estar libre de la enfermedad", explicó Víctor Manuel Vergara, de 26 años de edad. 

Vergara, uno de los organizadores de la séptima reunión de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (Amane) "Unidos para contar la vida"—que congregó a un centenar de sobrevivientes—, relató que él lleva la huella del cáncer en el rostro. 

El retinoblastoma agresivo propició que a los dos años de edad perdiera el ojo derecho, mismo que en 2011 fue reconstruido, con párpado y la colocación prótesis, para que tuviera una simetría armónica con el resto del rostro. 

Pero haber luchado contra la enfermedad no fue suficiente ya que en la escuela los niños fueron crueles, solían apodarlo El ojos de cochino muerto, o le decían "ahí está el tuerto", El ojo seco. Además, los padres de familia contribuían ya que les negaban a sus hijos la posibilidad de acercarse a él. 

En la adolescencia, recordó, le resultó imposible acercarse a una joven que le gustaba por lo que concentró todas sus energías en sus estudios, en convertirse en el psicólogo que participa en proyectos globales de inclusión de grupos vulnerables, que le permiten tener una vida independiente. 

Reconoció que su caso forma parte de las excepciones por estar dentro del Amane: primero como paciente que se albergaba en dichas instalaciones, junto con su familia de escasos recursos, en tanto recibía tratamientos médicos, y luego como activista, labor en la que ha podido constatar que de 100 sobrevivientes con cáncer solo 10 por ciento labora de recepcionista, cajero o puestos menores a pesar de tener estudios profesionales. 

"No tenemos derecho a una póliza médica, excepto si el costo es muy elevado. Toda esta situación resulta muy grave, lamentablemente, en Amane hemos tenido casos de niños sobrevivientes que al crecer y no tener oportunidades de desarrollo cayeron en adicciones, sobre todo en el alcoholismo. 

"Algunos se sumaron a grupos de delincuentes y optaron por destruir su vida porque, aunque vencieron al cáncer, les resultó imposible enfrentar a un enemigo mayor como el estigma ola discriminación", destacó en entrevista. 

Los sobrevivientes con cáncer también externaron la forma errática en la que los médicos los condenan, por el tratamiento, a tener nula vida sexual y, por lo tanto, descendencia. 

Francisco Castillo Ramírez, de 31 años, tiene esposa y un hijo. A los 10 años de edad se trasladó de Irapuato, Guanajuato, para ser tratado en el Instituto Nacional de Pediatría de un osteosarcoma en la pierna derecha. 

"Empecé con una dolencia en la rodilla, pensé que era una torcedura, me empecé a sobar y me hice más daño. 

"Hicieron una biopsia donde se confirmó que tenía un cáncer de los más malignos, con 80 por ciento de avance y nulas probabilidades de sobrevivir. 

Estuve dos años y medio con quimioterapia, además, me cortaron algunos centímetros de la pierna derecha y en su lugar me colocaron una prótesis. 

No podía subirme a un columpio, ni patear un balón, menos montar a caballo algo que tanto me gusta, por ello me convertí en diseñador en sistemas de computación, tengo 15 años de casado y dos hijos; 21 años de haber iniciado esta batalla sin presentar activación tumoral". 

Los jóvenes sobrevivientes de Veracruz, Colima, Oaxaca, San Luis Potosí, Campeche, Estado de México y CdMx reconocieron que, a pesar de sus estudios universitarios, se contratan en el campo y en empresas sin seguridad social, con bajo salario y prestaciones. 

En la reunión, José de Jesús Figueroa Carbajal, coordinador de lo que será la Clínica de Supervivientes Pediátricos y Efectos Tardíos que se ubicarán en el Instituto Nacional de Pediatría, comentó que México carece de un censo sobre cifras de sobrevivientes. Señaló que según datos de algunas instituciones de salud, de 2008 a 2014 fueron diagnosticados 18 mil 161 casos de cáncer infantil y de éstos 10 mil 206 lográronla supervivencia. 

Destacó que la clínica, que espera estará lista en 2018, contará con un equipo multidisciplinarios de oncólogos, psicólogos, trabajadoras sociales y enfermeras que contribuyan a que esos menores superen ese momento traumático de su vida, además creará una red con todos los sistemas de salud para contar con censos de prevalencia, muerte y sobrevida, otorgar orientación legal y acercar oportunidades laborales, inclusive efectuar investigación clínica. 

Fuente: Blanca Valadez/ Milenio

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