El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Seguridad Social y Salud

“Saturan” padres a hijos

Por: Adriana Rodríguez

Se calcula que entre el 10 y 20 por ciento de los niños padecen algún tipo de patología derivada del estrés, la ansiedad o la depresión, lo que se refleja en alteraciones del sueño y del peso, desmotivación, desinterés, irritabilidad, tedio, falta de concentración y memoria, entre otros males.

Por ello es necesario conocer la importancia que el juego y la actividad física tienen para que los infantes se libren de la tensión provocada por la competencia en el salón de clases y las altas expectativas de los padres, entre otros factores, señaló el maestro Julio Yunes Kadán, experto en manejo del estrés de la Universidad Iberoamericana.

“Todos los seres vivos tienen recursos para despojarse del estrés. Por decir, cuando un conejo es perseguido por un lobo y logra escapar, se la pasa brincando y corriendo para liberar el estrés. En el caso de los niños sucede algo similar, por medio del juego”.

Por ello, el especialista de la Ibero indicó que debido a que muchos niños ven su día “invadido” por las actividades que les agendan sus padres, cada vez tienen menos tiempo para el esparcimiento, pues sus progenitores no entienden que el juego es el medio con el que los niños asimilan su realidad y “ensayan” ser adultos.

“A diferencia de los adultos, que llenan sus días con diversas actividades, un niño debe tener su agenda semivacía, contando con espacios para no hacer nada, y no solamente pasársela en la escuela y después en clases de música, danza o artes marciales”, subrayó Yunes.

Más que transtornos a nivel gástrico o cardiaco, como sucede con los adultos, en los niños el estrés tiene influencia negativa a nivel emocional, además de que puede afectar su rendimiento escolar, al no contar con espacios suficientes de relajamiento.

“Si el reto es muy grande, aplasta, pero si es el adecuado para la persona, se logra el placer, el correcto flujo”, añadió el académico.

“Los padres deben entender que el niño necesita seguir su ritmo personal y que incluso entre hermanos existen diferentes capacidades para cargar con las obligaciones”, de modo que no puede exigírseles por igual, concluyó.

 

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