El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Seguridad Social y Salud

Descubre cuánto deberías dormir según tu edad

Por: Adriana Rodríguez

La Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos ha desarrollado una investigación que determina las horas que se deben dormir en función de la edad.

Dormir es una de las necesidades básicas de los animales, incluido el ser humano. Tal es la importancia del sueño que pasamos un tercio de la vida durmiendo por tanto, debemos prestar atención suficiente a esta cuestión para garantizar la forma en que llevamos a cabo esta práctica es la correcta.

Diversos estudios aseguran que lo ideal es dormir 8 horas de media diarias sin embargo, para la mayoría la realidad es bien distinta. Los quehaceres de la rutina nos dejan poco tiempo libre y son muchos los que sacrifican tiempo entre las sábanas a favor de otro tipo de actividades. Por si eso no fuera suficiente, sustancias estimulantes como la cafeína, las luces y los ruidos tampoco ayudan a cumplir con las necesidades biológicas de descanso.

A cada edad se necesita dormir un número de horas diferente. La Asociación Nacional del Sueño de Estados Unidos ha desarrolló una investigación durante más de dos años para determinar si a todas las edades el organismo demanda dormir las mismas horas. Los resultados no son concluyentes.

   0-3 meses: entre 14-17 horas por día

   4-11 meses: entre12-15 horas

   1-2 años: Entre 11-14 horas

   3-5 años: Entre 10-13 horas

   6-13 años: Entre 9-11 horas

   14-17 años: Entre 8-10 horas

   18 a 25 años: Entre 7-9 horas

   26-64 años: Entre 7-9 horas

   65 años: Entre 7-8 horas

Sabiendo eso, conviene plantearse las siguientes preguntas para terminar de acotar la cantidad idónea de sueño: ¿te sientes descansado y activo durmiendo 8 horas o crees que necesitas más tiempo en la cama?, ¿sufres alguna enfermedad?, ¿presentas problemas para dormir?, ¿cuánta cafeína consumes al día?. Con todas esas variables se puede calcular con cierta exactitud la cantidad de sueño que necesita una persona.

Los superdotados son más conscientes de los problemas que hay alrededor y por tanto, experimentan más angustia y preocupaciones que el común de los mortales. Además, se ha demostrado que tener una mayor capacidad intelectual no garantiza tomar mejores decisiones. Así lo afirma un experto de la Universidad de Toronto, quien a su vez expone que los superdotados tienen un punto ciego de parcialidad que les impide ser objetivos consigo mismos.

 

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