El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Seguridad Social y Salud

Combaten síndrome del “médico autoritario”

Por: Claudia Cervantes

Se ha encontrado un patrón claro de trato autoritario por parte de médicos hacia los pacientes, particularmente hacia las mujeres. 

Este mes se dio a conocer una investigación coordinada por el Dr. Roberto Castro denominada “Génesis de la práctica del habitus médico autoritario en México”, la cual señala que en el país al igual que muchos países de América Latina, como son Perú, Costa Rica, Brasil y Argentina, se han llevado a cabo diversos estudios para analizar la problemática de los servicios de salud y cómo es que estos espacios constituyen un ámbito desde el cual se ejerce violencia contra las mujeres.

La investigación que tiene como objeto explicar la relación entre el habitus médico autoritario con la atención que brinda el personal médico a las pacientes de hospitales públicos, señala que en los últimos 12 años, la Comisión Nacional y las Comisiones Estatales de los Derechos Humanos han emitido 150 recomendaciones relacionadas con el abuso en la atención de la salud reproductiva. 

Ha esto se debe sumar que entre 2000 y 2012 la Comisión Nacional de Arbitraje Médico arbitró 2, 877  quejas en el área de gineco-obstetricia, y cada año en el país ocurren 931 casos de partos fuera de hospitales, los cuales son identificados por la Secretaría de Salud como “fortuitos”, sin embargo muchos de ellos ocurren por la falta de atención en los hospitales públicos.

“Con base en los datos descritos, se puede afirmar que el panorama en materia del respeto a los Derechos Humanos dentro de los hospitales públicos en el área de gineco-obstetricia es preocupante”, subraya el documento.

Dentro de la investigación se registraron 256 horas de observación directa y 130 partos y césares, se describe cómo es que se ejerce violencia y maltrato hacia las mujeres en labor de parto por parte de médicos y enfermeras, situaciones que denigran la  dignidad de las mujeres que reciben esos servicios de salud, lo cual deja al descubierto cierto desconocimiento del marco jurídico que protege tanto a las mujeres en sus derechos reproductivos, como el derecho a la vida de los niños y niñas quienes también son víctimas de los malos tratos del personal médico. 

En este sentido, es urgente que la Secretaría de Salud, en coordinación con la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la Secretaría de Educación Pública y sus homólogas estatales, lleven a cabo acciones en primer lugar para detener los abusos del que son objeto las mujeres en labor de parto, en cuanto al maltrato físico y psicológico del cual son víctimas, así como para brindar atención a cualquier mujer que requiera los servicios de atención médica cuando se encuentre en labor de parto, independientemente de que sea derechohabiente o no de cualquiera de los servicios públicos de salud.

En segundo lugar, para que atiendan las quejas y sancionen al personal que cometa abusos y ejerza violencia hacia las mujeres dentro de los hospitales y clínicas del sector salud. Así como para que se implemente un programa de sensibilización por parte del personal de salud en el área de ginecoobstetricia a fin de que brinden un trato que respete la dignidad y los derechos de las mujeres, así como difundir en al interior de los hospitales los derechos reproductivos de los que gozan las mujeres. 

Y en tercer lugar, para que se exhorte a las universidades públicas y privadas que impartan la licenciatura en medicina a que refuercen el trabajo en la formación de estudiantes que valoren la dignidad humana y respeten los Derechos Humanos de los pacientes.

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