El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Seguridad Social

Costo en 2050 de la Pensión del Bienestar será 2.08 bdp

Por: Redacción/El Pulso Laboral

El gasto en pensiones continuará siendo una de las presiones a futuro del presupuesto público. De acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), para el 2050 el gasto de la Pensión para el Bienestar para Adultos Mayores crecería hasta llegar a un monto de 2.08 billones de pesos.

Al analizar el tema del presupuesto, y las reformas enviadas por el Presidente el lunes pasado, el IMCO señaló que el crecimiento para el 2050 solo de este programa, uno de los prioritarios del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, será de 138 por ciento.

Entre las 20 iniciativas mandadas por el Presidente al Congreso se incluye la de reducir de 68 a 65 años la edad a partir de la cual la población tiene derecho a exigir al gobierno una pensión no contributiva, es decir, la Pensión para el Bienestar, además de subir a rango constitucional que los aumentos anuales de dicho programa estén por arriba de la inflación.

Otra iniciativa plantea que los trabajadores puedan tener 100% de su último salario como jubilación, siempre que éste se ubique igual o por debajo del salario promedio del IMSS, -que ronda los 16,777 pesos-, para lo cual se creará el Fondo de Pensiones para el Bienestar, el cual buscará complementar las pensiones de los trabajadores.

El IMCO hizo énfasis en que el Ejecutivo Federal no estima el costo fiscal asociado a estas iniciativas, ni su evolución a mediano o largo plazos.

"La aprobación de estas reformas implicaría que el Estado mexicano asuma un pasivo contingente que se incrementará al ritmo del crecimiento de la población de adultos mayores en el país, el cual será significativo a lo largo de los siguientes años. De acuerdo con las proyecciones del Consejo Nacional de Población, se espera que en los próximos 26 años la población de personas de 65 años y más se duplique, aumentando de 11.2 millones en el 2024 a 26.8 millones en el 2050".

En tanto, el problema del Fondo de Pensiones para el Bienestar es que los recursos que lo financiarán no son recurrentes, lo que representa una limitante, ya que podría ser incapaz de cubrir los nuevos compromisos en materia de pensiones.

En la propuesta se plantean diversas fuentes de financiamiento, como los recursos del Instituto Para Devolver al Pueblo lo Robado, dinero de la eliminación de la Financiera Nacional de Desarrollo, entre otros, también considera aportaciones complementarias como los recursos que resulten de la eliminación de los ramos autónomos, otra de las iniciativas.

Lo anterior ha generado cuestionamientos sobre la viabilidad de financiamiento. Por el momento, el Presidente ha dicho que, de aprobarse la iniciativa, el fondo empezará con poco más de 64,000 millones de pesos.

Momento crítico

Actualmente, las pensiones son una de las grandes presiones que tienen las finanzas públicas. Para el 2024 se espera que 22 de cada 100 pesos del presupuesto se destinen a ellas, considerando las contributivas y la Pensión para el Bienestar.

El IMCO recordó que, de aprobarse las reformas, los compromisos financieros se adquirirán en un momento crítico para las finanzas públicas, ya que este año se tendrá un mayor déficit público como proporción del PIB."Un aumento significativo en el gasto en este rubro por parte del Gobierno Federal tendría consecuencias negativas al reducir aún más el limitado espacio fiscal disponible para financiar políticas públicas en áreas como educación, salud, seguridad e inversión pública. Esto podría incidir de manera adversa en la competitividad y el crecimiento económico de México, afectando el bienestar de distintos sectores de la población", aseveró.

Desigualdad

Además, el IMCO señaló que el que el Estado financie un gasto que crece considerablemente con los recursos que pagan los contribuyentes tendrá consecuencias diferenciadas para los diversos grupos de edad de la población.

En el 2050 la razón de dependencia por vejez en México será de 25.7 por ciento. Esto significa que por cada 100 personas en edad laboral, que va de 15 a 64 años, en ese año habrá 25.7 personas de 65 años o más, el doble de la cifra actual, que es de 12.8 personas.

"Frente a esta dinámica poblacional, un aumento en el gasto en pensiones tendría implicaciones de inequidad intergeneracional al favorecer de manera desproporcionada a las personas adultas mayores, a expensas de otros grupos de edad que verían reducido el gasto destinado a áreas fundamentales como educación, salud y seguridad.

Por otro lado, un aumento de impuestos para financiar dicho incremento en el gasto afectaría a un número cada vez menor de personas en edad laboral". /El Economista