El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Seguridad Social y Salud

Arranca debate para derogar jubilación obligatoria

Por: Adriana Rodríguez

La edad no es un indicador confiable a la hora de juzgar la posible productividad o empleabilidad de un trabajador, así lo indica el Informe mundial sobre el envejecimiento y la salud 2015, la Organización Mundial de la Salud.

Este año, la OCDE ha recomendado la eliminación de todas las políticas de jubilación obligatoria con el fin de beneficiar a los trabajadores, los empleadores y las economías.

Muchos países, incluidos aquellos que han adoptado medidas para aumentar la participación de las personas mayores en la fuerza laboral, aún cuentan con edades de jubilación obligatoria o avalan la existencia de sectores de actividad con edades de jubilación obligatoria.

Los organismos de las Naciones Unidas también tienen edades obligatorias de separación del servicio.

“Las políticas que regulan las edades de jubilación obligatoria no ayudan a crear empleo para los jóvenes, como se había previsto inicialmente, sino que reducen la capacidad de los trabajadores mayores de contribuir y menguan las oportunidades de una organización de beneficiarse de la capacidad de los trabajadores mayores”, indica el documento.

Por tanto, proponen reformar los sistemas de pensiones que incentivan la jubilación anticipada o penalizan el regreso al trabajo.

La disponibilidad y el diseño de los sistemas de pensiones pueden aumentar o reducir la participación en la fuerza laboral.

En los países de ingresos bajos, muchos adultos necesitan contar con un trabajo remunerado durante toda su vida porque no existe una red de seguridad social y no pueden darse el lujo de jubilarse.

En oposición, los países más ricos que han ampliado la cobertura y generosidad de su sistema de pensiones permiten que los trabajadores mayores se retiren de la fuerza laboral más temprano Las políticas que exigen la jubilación obligatoria reducen las oportunidades y la motivación de las personas mayores para seguir trabajando.

Por ejemplo, en Japón, si todos los demás factores se mantienen constantes, se ha comprobado que la jubilación obligatoria reduce en 20 por ciento la probabilidad de que los hombres de entre 60 y 69 años continúen trabajando.

Es probable que la participación en la fuerza laboral se reduzca si las personas mayores adquieren derecho a una pensión; además, el sistema restringe los ingresos que se pueden obtener mientras se cobra una pensión

Los sistemas de pensiones que no incentivan la jubilación anticipada ni penalizan a los jubilados que regresan al trabajo pueden tener especial influencia en la disposición de los adultos mayores para trabajar. En Suecia, por ejemplo, las personas pueden dejar de recibir la totalidad o una parte de su jubilación y continuar trabajando a cualquier edad, sin limitaciones en los ingresos que perciben.

Una de las opciones preferidas por las personas que se acercan a las edades de jubilación tradicionales es la flexibilidad del trabajo a tiempo parcial. Los planes de jubilación en etapas aún deben ser evaluados, pero tienen el potencial de permitir a las empresas retener a empleados experimentados.

Las políticas que ofrecen la opción de jubilación parcial —esto es, el paso gradual de la actividad a la jubilación— y eliminan los obstáculos económicos posibilitan que las personas ingresen y salgan del mercado de trabajo. Las opciones de jubilación gradual en algunos casos permiten que las personas mayores cambien de sector de trabajo, se pasen al empleo por cuenta propia o reduzcan el número de horas que trabajan.

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