El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Seguridad Social y Salud

Buscan prolongar la vida útil de órganos trasplantados

Por: Claudia Cervantes

Sábado 23 de julio 2016

Un trasplante de riñón no soluciona de forma permanente la enfermedad renal crónica, pues el órgano trasplantado tiene un periodo de utilidad al cabo del cual la mayoría de los pacientes pierde la función renal, por lo que tiene que regresar a terapia dialítica: “en algunos pacientes puede durar toda su vida y pueden fallecer por otras causas (…), depende de muchos factores pero en la mayoría de los casos oscila de diez a quince años”, reveló José Antonio Niño Cruz, director del Instituto Mexicano de Investigaciones Nefrológicas (Imin).

Entrevistado durante la inauguración del XIX Simposio Internacional de Trasplante Renal Aguascalientes (SITRA), el especialista reconoció que esta situación ha engrosado las listas de espera de una cirugía, lo que ha motivado la investigación de tratamientos que prolonguen la vida útil del riñón trasplantado.

Se estima que en México se realizan dos mil 800 cirugías de trasplante renal cada año.

Hay una serie de factores que influyen en la duración de un trasplante, entre ellas si el donante es vivo o muerto, o si tiene una relación de parentesco con el receptor.

Cuestionado sobre la alternativa es más recomendable, el investigador aclaró que lo óptimo es que sea cadavérico para no poner en riesgo la salud de los donadores vivos, quienes pueden desarrollar síndrome metabólico a consecuencia de haber cedido su órgano: “actualmente se puede medir de los pacientes trasplantados hace tiempo, los que se están trasplantando en este momento el tiempo dirá con los nuevos fármacos, cuidados y estudios cuánto tiempo van a durar en los siguientes años”.

Entre las causas por las que se pierde la función renal destacan la hipertensión arterial y la diabetes; las enfermedades glomerulares son responsables de una cuarta parte de los trasplantes de riñón. Existen mitos en torno a otros probables motivos, como el consumo de agua contaminada con metales, pero aún no se han demostrado científicamente.

Muchas de las patologías renales son asintomáticas en sus fases iniciales. Sin una detección oportuna, la enfermedad puede progresar; cuando surgen los primeros síntomas, puede ser que el trastorno ya esté avanzado, advirtió el galeno, poco antes de dictar una ponencia.

 

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