El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Seguridad Social y Salud

Sin estudios ni ingresos, las adolescentes enfrentan su embarazo

Por: Redacción//El Pulso Laboral

Martes 25 de octubre de 2016

Deserción escolar, desempleo o trabajo mal remunerado, abandono, mayor vulnerabilidad económica y escasas posibilidades de desarrollo, así como riesgos a su salud, son algunos de los problemas que enfrentan las adolescentes con embarazos tempranos, y que podrían llevarlas a pensar en el suicidio.

Jany se embarazó a los 15 años de edad y tuvo a su bebé a los 16; el padre de su hija, quien le dobla la edad, la abandonó luego de no cumplir la promesa de que se separaría de la mujer con quien está casado.

La joven no estudia ni trabaja, pues por ser menor de edad es difícil conseguir un empleo; cuando lo logró ni siquiera percibía el mínimo. Por ello, desesperada, aceptó lavar trastes en una cocina económica.

“Pero no era lo mío, porque era matarme sin conseguir lo más indispensable para mantener a mi hija”, manifestó.

Ahora, en lugar de jugar con muñecas tiene que ver por su nena de apenas seis meses de edad. “Antes mis muñecas eran mis hijas, pero no gastaba en comida ni en pañales; realmente la vida se vuelve muy difícil”.

Actualmente, el despertar sexual puede iniciar entre los 12 y 13 años de edad, aunque se dan casos de 10 y 11 años; según el estudio Pautas sobre Sexualidad y Anticoncepción, en 2014 la edad promedio de la primera relación de los adolescentes es entre 15 y 17 años.

Alma, de 17 años de edad, reconoció que en un principio ni siquiera sabía que estaba embarazada; como la gran mayoría de las adolescentes tuvo un embarazo no planeado. Vive en unión libre con su pareja y aunque le ha pedido casarse no está segura, y prefiere mantenerse así.

Se acabaron las fiestas, las amistades y la escuela, a la que ve muy difícil regresar, confesó en entrevista con Notimex.

Según los resultados del Estudio del Embarazo en Adolescentes en el Distrito Federal, desde un enfoque de género, 2005-2014, la mitad de las adolescentes gestantes terminó la secundaria y 38 por ciento cursó un año de preparatoria.

Sin embargo, 43.3 por ciento dejó de estudiar; 63 por ciento vive en unión libre y 8.6 por ciento está casada, revelaron las cifras del análisis realizado por el Consejo de Evaluación del Desarrollo Social (EvalúaCDMX).

La asambleísta Elizabeth Mateos Hernández indicó que según un estudio del Instituto Nacional de Perinatología (INPER), periodo 2013-2014, cada año nacen en México más de 397 mil 400 bebés de madres menores de edad, de las cuales más de ocho mil 600 tienen menos de 14 años.

Jazmín fue madre a los 14 años de edad, y aunque utilizó un dispositivo intrauterino durante algún tiempo, tras retirárselo volvió a embarazarse. Ahora tiene 16 años y un segundo bebé. Apenas terminó la secundaria.

Vive en casa de sus padres, con su pareja, quien gana el mínimo trabajando en una tienda; el departamento también lo comparten con su hermana, quien fue madre a los 18 años de edad, y su compañero. Es decir, cohabitan tres familias en un espacio de 54 metros cuadrados.

Aunque en casa nunca se habló de sexo, admitió que existe mucha información sobre los métodos anticonceptivos, y en la escuela tuvo conocimiento de esto. No obstante, no tomó las debidas precauciones.

Otras de las consecuencias que enfrenta este grupo son los riesgos de salud, no solo porque a su edad un embarazo se considera de alto riesgo, sino porque la mayoría intenta ocultarlo y prácticamente no asisten a consultas de control prenatal.

Miranda, de 15 años de edad, tiene 31 semanas de embarazo, y aunque tuvo el apoyo de su familia, aseguró que los médicos que la atienden le han advertido del peligro en el que está su vida y la de su bebé.

Estadísticas registran que 86.2 por ciento de las adolescentes afirmó que fue al Centro de Salud en el primer trimestre de su embarazo, pero 89.7 por ciento acudió a una consulta de atención prenatal, y solo tres por ciento fue a dos o más.

Además, 77 por ciento tiene alto riesgo de dar a luz a bebés con bajo peso al nacer, padecer infecciones vaginales o preeclampsia, enfermedad caracterizada por hipertensión arterial, la cual se ha convertido en la primera causa de muerte materna y afecta 8.6 por ciento.

En algunos casos, al ser abandonadas por su pareja, con el temor de decirle a sus padres que están embarazadas y la incertidumbre sobre su futuro las jóvenes caen en depresión, e incluso llegan a pensar en el suicidio.

Fuente: Notimex

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