El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Seguridad Social y Salud

El alcohol, la condena de adolescentes

Por: Adriana Rodríguez

El alcohol mata a más adolescentes que todas las otras drogas combinadas. Es uno de los tres factores principales de causas de muerte entre los jóvenes de 15 a 24 años: accidentes, homicidios y suicidios, afirmó Karina Velazco de la asociación Ave Fénix.

Según las estadísticas del organismo los jóvenes que beben son 7.5 veces más propensos a utilizar otras drogas ilegales y 50 veces más propensos a utilizar cocaína que los que nunca beben. Una encuesta demostró que el 32 por ciento de las personas mayores de 12 años que bebían en exceso, también consumían drogas ilegales.

Las adicciones constituyen un lastre que arrasa al país en un complejo fenómeno que tiene consecuencias adversas en la salud, en la integración familiar, en el desarrollo del país y en la estabilidad social, pues lamentablemente se tiene registrado que al menos un 25 por ciento de los mexicanos entre 12 y 60 años de edad, consumen alcohol al grado de incurrir en patrones de riesgo.

“Las consecuencias, además de las descritas, implican otras colaterales igualmente graves, por ejemplo si consideramos que el uso del automóvil ocasiona externalidades como la inseguridad vial, con accidentes y sus graves consecuencias en lesiones, discapacidades y muertes, a las que si les sumamos el riesgo e ingrediente del alcohol, las consecuencias fatales se recrudecen. Peor aún, registros demuestran que prácticamente el 40 % de los crímenes violentos ocurren bajo los efectos del alcohol”, explicó.

De esta manera, la adicción incontenida y temprana en el alcohol, constituye un factor de decadencia de nuestras futuras generaciones, peor aún, si consideramos que es una adicción precursora de otras que pueden agravar sus condiciones.

“Por ello, si queremos heredar un mundo mejor a nuestros jóvenes, debemos atender de manera acentuada la puerta madre de las adicciones y sus consecuencias, esto es, el alcohol”, llamó.

Actualmente, una prioridad en los programas preventivos lo constituye la fase educativa, en la cual, tanto la legislación en la materia como la relativa a la salud, comprenden programas para la prevención de adicciones.

No obstante, en estos alcances no podemos “echar campanas al vuelo”; debemos acentuar las acciones preventivas, de manera extremada para con la puerta al mal que constituyen las adiciones. Esto es, el consumo del alcohol, de manera tal, que su prevención pueda constituirse como elemento a su vez preventivo de manera eficaz, en otro tipo de adicciones.

“Dicho de otra forma, no podemos quedarnos en la fase de programa, sino que debe pertenecer a la estructura formativa educacional de nuestros jóvenes, esto es, que la prevención y educación contra el alcoholismo sean un apartado especial de su formación en la educación básica”, sostuvo.

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