El Pulso Laboral

Lunes 25 mayo 2015

02:30 pm

Seguridad Social

Explica SCJN alcance de un peritaje médico en riesgos de trabajo

Por: Arturo Rivero

El contenido de un peritaje médico en materia de riesgos de trabajo no requiere de razonamientos extensos para acreditar la relación causa-efecto-daño, señala la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

El Pleno del Décimo Circuito estableció que la extensión o no de los razonamientos en los dictámenes médicos no constituye una exigencia, de forma o de fondo, para que la Junta pueda apreciar la prueba pericial médica regulada en el artículo 899-E de la Ley Federal del Trabajo.

La razón, dice, es porque su fracción IV no lo exige para acreditar el origen profesional de las enfermedades detectadas al limitarse a señalar, en el aspecto formal, que el dictamen médico debe contener los razonamientos para determinar la relación de causa-efecto entre la actividad específica desarrollada por el trabajador y el estado de incapacidad cuya calificación o valuación se determine.

“En ninguna parte del texto del precepto citado se impone a la Junta sopesar el requisito apuntado para pronunciarse sobre la eficacia de la prueba, en el aspecto de fondo, por lo que en el ejercicio de la facultad de apreciación de los dictámenes, la Junta debe ponderar, conforme a la sana crítica, las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia, si las conclusiones alcanzadas por los peritos resultan de un estudio profundo, acucioso, lógico, razonable y objetivo del problema planteado, que le merezcan confiabilidad y credibilidad, para la inclinación de su ánimo en favor de uno u otro peritaje.

“Respecto de la extensión o no de los razonamientos contenidos en los dictámenes, no es posible establecer estándares, ya que los elementos de aquéllos dependerán de cada caso particular y del factor personal, pues la habilidad y la experticia de los peritos varían de individuo a individuo”, señala el máximo tribunal.

Agrega que ello no implica que con el simple señalamiento de la relación causa-efecto-daño, no sustentado en razonamiento alguno de los peritos, sea suficiente para que la Junta pueda determinar si se acredita o no el origen profesional de las enfermedades detectadas, toda vez que no se cumple con el aspecto formal de proporcionar las razones para determinar la relación de causa-efecto y, además, porque la justipreciación de la prueba, en cuanto a su eficacia, debe partir del análisis de los argumentos que respaldan las conclusiones de los expertos.

 

 

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